CON MARTHA DEBAYLE
CON MARTHA DEBAYLE

¿Cómo podemos dejar de fumar?

Todo lo que el tabaco produce en tu cuerpo

Dr José Manuel Mier, médico cirujano especialista en cáncer de pulmón.

¿Por qué Fumamos?

La mayoría de las personas fuman por diferentes motivos, en diferentes momentos. Los motivos de fumar incluyen cuestiones psicológicas, hábitos, presiones sociales y dependencia física a la nicotina

El consumo de tabaco es una conducta compleja que se explica sobre la base de dos grandes factores: por un lado, la adicción física y, por otro, la continuidad de la acción de fumar que lo convierte en un hábito de comportamiento.

Adicción física

La adicción física es debida a la nicotina que contiene el tabaco. Al fumar, se produce un aumento inmediato de la tasa de nicotina en sangre provocando una serie de efectos sobre el organismo.

Transcurrido un tiempo, que oscila entre media hora y una hora, los niveles de nicotina en sangre van descendiendo y empiezan a notarse sensaciones de malestar que sólo desaparecerán cuando vuelvas a fumar

Es posible que los fumadores que presentan una alta adicción a la nicotina se encuentren con mayores dificultades para abandonar el hábito. Existen tratamientos farmacológicos que, pueden ayudarte a dejar de fumar.

Muchos fumadores consideran que la adicción física es el único factor que explica el consumo de cigarrillos. Pero esto no es del todo cierto. Si la adicción fuese el único factor, cualquier fumador que permaneciese una semana entera sin fumar no tendría que volver a desear un cigarrillo, ya que la tasa de nicotina en sangre habría descendido a cero y no habría ninguna razón física que explicara las ganas de volver a fumar.

¿Que le pasa a tu cuerpo cada vez que fumas?

El humo del cigarro, que pasa de tu boca a tus pulmones, contiene más de 7,000 sustancias tóxicas como nicotina, amoniaco, monóxido de carbono, propano y metano.

Estas sustancias tóxicas invaden los pulmones y contaminan la sangre que hay en ellos.

Esa sangre contaminada circula por las arterias, llegando a los tejidos y órganos de todo el cuerpo, incluidos el corazón y el cerebro.

Los tejidos que reciben la sangre contaminada se inflaman; los vasos sanguíneos se endurecen y se estrechan; además de que aumentan los niveles de triglicéridos.

El sistema inmunitario se activa para tratar de combatir las sustancias tóxicas que ingresaron al organismo. Esto aumenta la producción de glóbulos blancos. Después de un tiempo el sistema inmunitario se puede debilitar, se multiplican las células y esto aumenta el riesgo de padecer cáncer de boca, nariz, garganta, laringe, tráquea, esófago, pulmones, estómago, páncreas, riñones y sangre.

La constante ingesta de las sustancias tóxicas contenidas en el cigarro puede provocar enfisema, bronquitis, coágulos sanguíneos, ataques cardiacos, accidentes cerebrovasculares; así como piel opaca, dientes amarillos, flacidez, cabello seco y arrugas prematuras.

Cuando la nicotina llega al cerebro altera su balance químico, lo cual provoca el desarrollo de la adicción.

¿Y qué pasa cuando dejas de fumar?

Dejar de fumar puede traer grandes beneficios a tu organismo. Dichos beneficios se pueden sentir el mismo día en que dejas este hábito.

Veinte minutos después de que abandonas el cigarro tu ritmo cardíaco empieza a estabilizarse.

Dos horas después: El ritmo cardiaco y la presión arterial llegan a niveles casi normales. La circulación sanguínea también presenta una mejora y es posible experimentar una sensación de calor en las yemas de los dedos de manos y pies.

Doce horas sin fumar: La cantidad de monóxido de carbono en tu cuerpo disminuye y los niveles de oxígeno en sangre aumentan hasta llegar a la normalidad.

Un día (24 horas) después de dejar el cigarro: El riesgo de sufrir un ataque al corazón comienza a disminuir.

Dos días sin fumar: Las terminaciones nerviosas de boca y nariz inician un proceso de regeneración, poco a poco mejoran los sentidos del olfato y el gusto.

Tres días sin cigarro: Debido a que la nicotina ya no está en el organismo, aparecen los síntomas de abstinencia.

Tres semanas sin fumar: Los síntomas de abstinencias disminuyen considerablemente. La mayoría de las células entran en un proceso de regeneración. La circulación y la función pulmonar se encuentran mejor.

De 1 a 9 meses: Disminuye e incluso desaparece la tos y las flemas, ya que los pulmones se están regenerando.

Un año: El riesgo de padecer enfermedades del corazón disminuye en un 50%

Seis consejos para dejar de fumar

El primer paso es poner una fecha

Esto es fundamental ya que el tabaco crea una dependencia física, social y psicológica (dejar de fumar podría provocar nerviosismo, insomnio, estreñimiento, entre otros

Díselo a tu familia y amigos

Es importante buscar el apoyo de las personas del entorno para conseguir llegar a la meta.

Quitar todo lo relacionado con fumar

Antes de dejar de fumar hay que retirar del entorno todo lo que esté relacionado con el tabaco: cigarros, ceniceros, mecheros, etc.

Analizar los intentos previos

“Es normal que al dejar de fumar haya recaídas y podemos aprender de ellas”,

Analizar la relación que tiene la persona con el tabaco. “Puede pensar, por ejemplo, cuál es el cigarrillo que le cuesta más y buscar sustitutos. Si es después de comer puede salir a dar un paseo, lavarse los dientes o beber agua.

Abstinencia total

El exfumador no puede permitirse ni un cigarrillo más. “La nicotina tienen un poder adictivo, como el de la cocaína, y hace que los receptores recuerden, despierten y necesiten más cigarros.

Ayuda farmacológica

El tratamiento farmacológico puede ayudar a dejar de fumar, aunque no está recomendado en jóvenes y embarazadas.

Tras seguir estos pasos es recomendable que un especialista realice un seguimiento para conseguir más eficacia.

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