¿Qué factores elevan el costo logístico en México?
Retrasos e ineficiencia podrían elevar hasta en un 30% el costo logístico a exportadores, señala estudio de QIMA.
Retrasos e ineficiencia podrían elevar hasta en un 30% el costo logístico a exportadores, señala estudio de QIMA. / Anadolu
Retrasos portuarios, inspecciones e ineficiencias administrativas elevan hasta en 30% el costo logístico del comercio transfronterizo en México, de acuerdo con un estudio de QIMA.
La firma señala que para los importadores, estos factores pueden prolongar la estancia de los embarques en puerto, generar cargos adicionales y comprometer las entregas previstas, complicaciones que en muchas ocasiones inician antes de que la mercancía salga del país proveedor.
Factores como modelo distinto al solicitado, cantidades incompletas o información faltante en los documentos podrían pasar inadvertidos mientras el importador organiza la recepción del pedido, lo que a su ve retrasa operaciones e incluso obliga al ajuste productivo.
El riesgo es considerable sabiendo que los bienes intermedios en México representaron en 2025 el 76.8% del valor de las importaciones mexicanas, de acuerdo con el INEGI.
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Visibilidad en la cadena de suministro
Según la encuesta de abastecimiento 2026 de QIMA, realizada a más de 1,000 compañías con presencia internacional, incluido México, solo el 18% declaró tener visibilidad de su cadena de suministro de principio a fin, por lo que conocer lo que ocurre a lo largo de esas cadenas sigue siendo un reto.
Si bien algunas empresas recurren al Previo en Origen (PEO), que permite identificar diferencias cuando todavía hay margen para solicitar ajustes y coordinar su solución con quienes preparan el embarque; con la validación del agente aduanal, la liberación en aduana mexicana puede darse en 24 a 48 horas, este importante esquema de importación que consiste en la revisión física y documental de la mercancía en el país de origen, antes del embarque no es generalizado en importadores y exportadores.
Por ello, Iván Hernández, director general de QIMA para México y Latinoamérica, empresa creadora del Previo en Origen señala que “Comprometer una fecha de entrega sin confirmar qué va a embarcar el proveedor pone en riesgo la promesa al cliente. No basta con que el pedido esté confirmado: hay que verificar que sea el producto solicitado, que esté completo y que la documentación esté en orden. Detectar una diferencia en origen da margen para corregirla; descubrirla cuando la mercancía ya llegó puede significar costos adicionales, retrasos y ventas perdidas”.
La distancia entre comprador y proveedor también influye en la capacidad de respuesta. Si una diferencia se identifica cuando la mercancía todavía está en fábrica, es posible discutir una reposición o un ajuste antes del envío. Una vez en tránsito, las opciones cambian: el importador debe resolver el problema con el proveedor mientras coordina el transporte, el despacho y las fechas acordadas con sus clientes.
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Revisiones y costos antes de la llegada
Las consecuencias también pueden aparecer cuando los productos ya están a la venta. En Puebla, durante una verificación realizada en 2025, Profeco inmovilizó 3,810 productos de la comercializadora Tesco China por carecer de información en español en su etiquetado, empaquetado o envasado, lo que impidió que continuaran comercializándose mientras permanecieron inmovilizados.
El reto para las empresas no termina en lograr que la mercancía cruce la aduana, sino en evitar que llegue cuando ya perdió su oportunidad de venta o dejó una línea de producción detenida.
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