Hugo Aguilar se disculpa: el ministro admite error tras dejar que una funcionaria le limpiara los zapatos
El ministro afirmó que lamenta profundamente lo ocurrido y que su actuación no refleja los valores que promueve la Suprema Corte
Video viral muestra a una funcionaria limpiando los zapatos del presidente de la Corte. X
Un video viral desató una fuerte polémica en redes sociales este jueves 5 de febrero luego de que se difundieran imágenes donde una funcionaria se arrodilla para limpiar los zapatos del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar.
Las imágenes, grabadas durante un acto público, generaron indignación inmediata. Usuarios calificaron la escena como humillante, clasista y contraria a los principios de igualdad y respeto que deben regir en el servicio público.
¿Quién es la funcionaria y qué se ve en el video viral?
De acuerdo con la información difundida, la mujer que aparece limpiando el calzado es Amanda Pérez Bolaños, exalumna del ITAM y titular de Com Soc de la SCJN. En el video se observa cómo se inclina para limpiar los zapatos del ministro frente a otras personas, sin que él detenga la acción en ese momento.
El clip se propagó rápidamente en plataformas como X, Instagram y TikTok, donde miles de usuarios exigieron explicaciones y cuestionaron la relación de poder reflejada en la escena.
Reacciones y la disculpa pública de Hugo Aguilar
Tras la presión social, Hugo Aguilar emitió un mensaje público en el que ofreció una disculpa y reconoció que fue un error permitir la situación. Aseguró que no dio la instrucción, pero aceptó que debió intervenir de inmediato para evitarlo.
El ministro afirmó que lamenta profundamente lo ocurrido y que su actuación no refleja los valores que promueve la Suprema Corte. También reiteró su compromiso con la dignidad del personal, la igualdad y el respeto dentro de las instituciones.
En redes, la disculpa fue recibida con opiniones divididas: algunos usuarios consideraron positivo el reconocimiento del error, mientras otros insistieron en que el hecho evidencia prácticas normalizadas de abuso simbólico en el poder público.
El episodio reabrió el debate sobre jerarquías, trato digno y ética en la vida institucional mexicana.