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Acuerdan tratado que prohíbe bombas de racimo en el mundo

Tras intensas negociaciones y varios años de campañas internacionales, 111 países reunidos en Dublín adoptaron un ambicioso tratado que prohíbe usar estas bombas

Dublin, mayo 30, 2008.- Tras intensas negociaciones y varios años de campañas internacionales, 111 países reunidos en Dublín adoptaron el viernes un ambicioso tratado que prohíbe las bombas de racimo o con submuniciones en el mundo. La "Convención sobre las bombas con submuniciones (BASM)", conocidas como bombas de racimo, fue adoptado en sesión plenaria en el estadio de Croke Park, en la capital irlandesa. El tratado negociado en Dublín prohíbe el uso, producción, traspaso y almacenamiento de este armamento, culpable de la muerte y mutilación de millares de civiles en el mundo. Los 111 Estados firmantes de la Convención se comprometieron "a nunca emplear estas armas, bajo ninguna circunstancia". Pero los principales fabricantes y comerciantes de estas armas – Estados Unidos, China, Rusia, Israel, Pakistán e India - estuvieron ausentes de la Conferencia de Dublín, y no suscribirán el documento. El convenio deberá ser sometido a la firma de los Estados en una ceremonia en Oslo el 2 y 3 de diciembre próximos, antes de su ratificación. Entrará en vigor seis meses después de que lo hayan ratificado al menos 30 países. El tratado ha sido calificado de "histórico" por gobiernos y organizaciones civiles, que consideran que constituye "una victoria para la humanidad" Según las organizaciones civiles, inclusive en ausencia de los grandes productores como Estados Unidos y Rusia, el tratado adoptado en Dublín tendrá el mismo alcance histórico que la Convención de Ottawa que prohibió las minas antipersona en 1997. El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, saludó el viernes el tratado suscrito en Dublín afirmando que establece un "nuevo modelo internacional" para la protección de las poblaciones civiles. "Una amplia coalición de Estados, organizaciones internacionales y representantes de la sociedad civil establecieron un nuevo modelo internacional que va a mejorar la protección de civiles, fortalecer los Derechos Humanos y las perspectivas de desarrollo", agregó el jefe de la ONU. Y la Coalición contra las Bombas Racimo (Cluster Munition Coalition, CMC), que reagrupa a unas 250 asociaciones que militan por la prohibición de dichas armas, saludó la adopción del acuerdo soltando cientos de balones al cielo. El tratado, que incluye medidas de asistencia para las víctimas, establece un período de ocho años para que los países firmantes dejen de construir y almacenar las bombas y eliminen ese tipo de municiones de sus arsenales. Según la ONG Handicap International, el 85% de las víctimas por accidentes de minas o municiones que no estallaron son civiles y el 23% niños. Algunas de las organizaciones que militaron activamente por el tratado reconocen que es el resultado de un compromiso, en el que se debieron hacer concesiones. Por ejemplo, el tratado no incluye la prohibición de bombas de racimo superinteligentes, dotadas de sistemas de radar y que pueden autodestruirse o desactivarse en caso de que no estallen. Permite además que naciones firmantes del Tratado puedan participar en operaciones conjuntas con otros países que usan las bombas de racimo. Pero, el consenso en Dublín es que el convenio permitirá evitar los terribles sufrimientos que han sufrido decenas de millones de personas en el mundo, víctimas de las bombas de racimo, y que el amplio respaldo recibido por el Tratado significa no sólo la prohibición de estas armas, sino también su estigmatización.

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