Abogan Bush y Benedicto XVI por una "política de inmigración coordinada"
El Santo Padre y el Presidente también hablaron de la situación en América Latina, en alusión a los inmigrantes, entre otros temas, y de la necesidad de una política coordinada sobre inmigración
Washington, abril 16, 2008.- El presidente estadounidense, George W. Bush, y el papa Benedicto XVI abogaron este miércoles por "una política de inmigración coordinada" con América Latina, en una declaración conjunta tras reunirse en la Casa Blanca. "El Santo Padre y el Presidente también hablaron de la situación en América Latina, en alusión a los inmigrantes, entre otros temas, y de la necesidad de una política coordinada sobre inmigración, especialmente su trato humano y el bienestar de sus familiares", señaló la declaración. El pontífice había anunciado antes de iniciar su primera visita a Estados Unidos su intención de hablar con el presidente norteamericano de inmigración, una cuestión que levantó fuerte polémica en los últimos años en Estados Unidos y se convirtió en un tema espinoso de la actual campaña electoral. Benedicto XVI, que celebrará el jueves en Washington una misa a la que se espera concurran numerosas familias de inmigrantes latinos residentes en Estados Unidos, dijo asimismo que es necesario "hacer todo lo posible contra la precariedad y todas las violencias para que los inmigrantes puedan tener acceso a una vida digna". Según el Papa, la primera economía del mundo debe "ayudar a los países de los cuales las personas emigran a desarrollarse". La gran mayoría de los inmigrantes en Estados Unidos son de origen latinoamericano y católicos. De hecho, la Iglesia apoyó fuertemente a los inmigrantes clandestinos en Estados Unidos, principalmente durante las multitudinarias marchas de hace dos año a favor de la regularización de los indocumentados, que solían iniciarse con una ceremonia en la que participaban representantes de diferentes iglesias y religiones. Conforme a la evolución demográfica, la población católica en Estados Unidos, actualmente un 24%, crece fundamentalmente gracias a la progresión de la minoría hispana, que abraza mayoritariamente ese credo. Estimado en unos 42 millones de personas actualmente, es decir un 14% de la población, el número de hispanos se triplicará en 2050 para alcanzar 130 millones, es decir 29% de la población norteamericana. Ante esa realidad, los hispanos son una comunidad clave. "Los obispos están haciendo todo lo posible para tratar de llegar a este grupo de inmigrantes", indicó José Espósito, un diácono latino que ayudará a oficiar misa a Benedicto XVI el jueves en Washington. Por su parte, Bush abogó por una reforma migratoria, pero el sector más radical de su propio Partido Republicano bloqueó los dos proyectos de los dos últimos años que habrían abierto la vía a la regularización de los estimados cerca de 12 millones de indocumentados. En los últimos años, bajo la presión del sector más republicano más radical, el Gobierno estadounidense ha adoptado una política de redadas y deportaciones de inmigrantes clandestinos, fuertemente criticada por las organizaciones de inmigrantes. Benedicto XVI permanecerá durante seis días en Estados Unidos, en donde visitará Washington y Nueva York.



