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Brasil se juega un boleto y su prestigio ante Japón

La selección brasileña de fútbol pondrá en juego su clasificación a la semifinal de la Copa de las Confederaciones ante Japón, en un partido en que arriesgará también todo su prestigio ante la eventualidad de ser sumariamente eliminado.

Colonia, Alemania, junio 21, 2005.- La selección brasileña de fútbol pondrá en juego este miércoles su clasificación a la semifinal de la Copa de las Confederaciones ante Japón, en un partido en que arriesgará también todo su prestigio ante la eventualidad de ser sumariamente eliminado.

Brasil llegó a la Copa de las Confederaciones como uno de los francos favoritos, por lo menos, a un lugar en la final del torneo, pero después de una victoria ante Grecia cayó derrotado sin pena ni gloria ante México y ahora depende de un empate o una victoria para continuar en carrera.

De esa forma, para la poderosa escuadra pentacampeona del mundo el partido ante los japoneses representa no solamente la posibilidad de sellar el pase a la semifinal sino también la clave para defender su prestigio de los eventuales arañazos de una eliminación.

El equipo montado por Carlos Alberto Parreira, que decepcionó ante México al dejar al descubierto una alarmante incapacidad para huir de la marca adversaria y un evidente desgaste físico de sus principales jugadores, tendrá varias modificaciones para el fundamental partido ante Japón.

Aunque Parreira evitó dar nombres de los jugadores que serían reemplazados, sugirió que los marcadores laterales Cicinho y Gilberto darían lugar a Maicon y Leo, así como el arquero titular Dida dejaría la posición a su primer reserva, Marcos.

La renovación del equipo brasileño podría incluso llegar al llamado 'cuarteto fantástico', formado por Kaká, Ronaldinho, Robinho y Adriano. "Estoy aún analizando posibilidades. Si llego a la conclusión de que es necesario dar descanso a uno de esos jugadores, no voy a tener dudas en substituirlos", dijo.

"Ahora estamos obligados a ganar. Si perdemos ante Japón, estaremos eliminados del torneo. Entonces voy a hacer los cambios. Un entrenador siempre asume las responsabilidades, especialmente cuando pierde, y vamos a correr ese riesgo ante Japón, de jugar con un equipo modificado", expresó.

En tanto, Japón, que en la Copa de las Confederaciones ofreció una nueva muestra de su fútbol de poca habilidad individual pero mucha aplicación táctica y una impresionante velocidad, está dispuesto a deja que Brasil cargue con la presión del resultado.

"Es evidente que la presión estará sobre Brasil. Eso puede ser bueno para nuestros jugadores, pero también hay que recordar que los jugadores brasileños están acostumbrados a actuar con la presión", dijo el entrenador de Japón, el ex futbolista brasileño Zico.

Con la tranquilidad de haber sido la primera selección nacional a ganarse en la cancha la clasificación a la Copa del Mundo de 2006, Zico adelantó que pretende mantener al equipo apegado a su estilo de juego, aunque aspira a que sus hombres de ataque aprovechen mejor las oportunidades creadas.

"El fútbol japonés es muy fuerte técnicamente, pero le queda el problema de hacer concretas las oportunidades. Ante Grecia fue posible ver a los atacantes casi asustados delante del arco. Si ellos se calmasen un poco, tendrían más oportunidades", explicó el eterno ídolo brasileño.

El partido entre japoneses y brasileños adquirió tanta importancia para ambos que el astro Ronaldinho no tuvo dudas: "será una final de campeonato", opinó.

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