Enfrentamiento de directivos enturbian el título del FC Barcelona
Un enfrentamiento entre el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, y su vicepresidente, Sandro Rosell, enturbió las celebraciones del título de Liga y podría desencadenar esta semana en la dimisión del segundo.
Barcelona, España, mayo 30, 2005.- Un enfrentamiento entre el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, y su vicepresidente, Sandro Rosell, enturbió las celebraciones del título de Liga y podría desencadenar esta semana en la dimisión del segundo, según pronostica este lunes la prensa catalana.
Desde hace un año prácticamente no se hablan los integrantes del dúo que produjo el "milagro" en el Barcelona a partir de la presidencia y vicepresidencia de la nueva Junta Directiva, que como primer logro se apuntó el sanear la economía gracias a créditos sindicados con bancos y cajas y después enderezar los resultados deportivos con un título de Liga tras seis años de sequía.
Nada más ser colocado en las vitrinas del club el primer título tras la larga noche, Rosell formuló unas polémicas pero claras declaraciones a la televisión catalana en la que, tras considerarse "ninguneado" no descartó que dimitiera una vez concluída la temporada.
Rosell, "Sandro" para la mayoría, es el artífice principal de que los brasileño Ronaldinho y Deco, nacionalizado portugués, jueguen en el Barcelona y hayan propiciado el gran cambio que realizó el holandés Frank Rijkaard desde el banquillo y en un momento dado circuló el rumor de que Ronaldinho había dicho que si Sandro se iba, detrás lo haría él, algo que luego desmintió.
El vicepresidente deportivo del Barca admitió el miércoles pasado por primera vez en público que se planteará la posibilidad de renunciar a su cargo al término de la temporada porque, denunció, "existen cuestiones de influencias externas que no son cómo las había entendido o cómo se me había explicado" y porque le gusta ser "fiel" a los proyectos "tal y como se habían planteado" de inicio.
La primera parte de su argumentación tiene un nombre propio: el ex jugador y entrenador holandés Johan Cruyff, muy amigo de Laporta, que además es bogado del ex jugador.
"Cruyff tiene un peso específico muy grande en el barcelonismo desde el día que llegó. Ha estado siempre, o con el presidente o contra el presidente (...) ahora está con el presidente porque son muy amigos", sentenció Rosell.
Un día después, Laporta acusó a Rosell de "irresponsable" por airear sus discrepancias y dejar entrever la posibilidad de que abandone la junta al término de la actual temporada y no ocultó su malestar con el vicepresidente con el que había firmado una tregua hace meses cuya principal consigna era la de que cualquier debate se llevase a cabo únicamente en el seno de la directiva.
El pulso Laporta-Rosell, "que empezó hace más de un año, cuando todos, absolutamente todos, dudaron de que Rijkaard sacaría esto adelante y prepararon un plan B, ha terminado ensuciando la conquista más grande de los últimos años", lamentó este lunes en su página el subdirector de El Periódico, Emilio Pérez de Rozas.
Un enfrentamiento que "hubiese podido resolverse con dos gintonics" pero que, en cambio, "tiene visos de volver a dividir a los barcelonistas en laportistas y sandristas y, de nuevo, cómo no, con Cruyff, el amigo invisible, en medio de la polémica", añadió.
El Barcelona de Laporta ya triunfó, pero "ahora toca gestionar ese éxito y los precedentes no invitan al optimismo" (...) y no sólo porque quien trajo a Ronaldinho y Deco se va", pronosticó por su parte Martí Perarnau, periodista especializado en "barçología".
Esta semana se podría dar solución al conflicto aunque no esté convocada ninguna junta, porque, según El Periódico, Laporta "estudiará la estrategia de pedir la renuncia de Rosell o forzar su destitución en un cónclave entre los hombres de su confianza", concluyó.



