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La violencia sacude al fútbol de Colombia: un muerto y 24 heridos

Un muerto y 24 heridos dejaron graves disturbios registrados en el estadio El Campín de Bogotá, durante el partido que el equipo local, Independiente Santa Fe, perdió 5-2 frente al América de Cali.

Bogotá, Colombia, mayo 12, 2005.- Un muerto y 24 heridos dejaron graves disturbios registrados la noche del miércoles en el estadio El Campín de Bogotá, durante el partido que el equipo local, Independiente Santa Fe, perdió 5-2 frente al América de Cali, informaron este jueves las autoridades y testigos del hecho.

La víctima fue un joven de 20 años, hincha del conjunto capitalino, quien según un hermano que lo acompañaba fue apuñalado en el abdomen por un seguidor del América.

El muchacho, un trabajador de la construcción identificado como Edixon Garzón, falleció cuando era trasladado en ambulancia a un hospital.

Otras 24 personas resultaron heridas, de las cuales cuatro fueron hospitalizadas y una de ellas está en delicado estado por un trauma en el cráneo.

Edwin Garzón, hermano del joven asesinado, relató que el crimen se produjo sobre el final del encuentro, luego de que algunos hinchas de Santa Fe se pasaron de la tribuna lateral a la del costado oriental, donde había aficionados de ambos equipos.

"Ocurrió en los corredores del segundo piso de oriental. El que apuñaló a mi hermano fue un hincha del América. No le alcancé a ver la cara, se esfumó y subió a la tribuna. Iba con una botella de licor", aseguró el joven.

Los incidentes se iniciaron después de que un hincha santafereño saltó a la cancha, sin que la policía hiciera nada, y golpeó en el rostro al árbitro Fernando Paneso, a quien un sector de la afición culpó de la derrota tras pitar un penal discutido a favor del América.

Luego de esa agresión, un centenar de aficionados capitalinos invadió el campo de juego y persiguió al juez, a los policías y a algunos jugadores. En medio del caos, los planteles se refugiaron en los camerinos y se puso fin al cotejo al minuto 81.

El director de la policía, general Jorge Castro, reconoció que hubo errores en el esquema de seguridad, aunque sostuvo que los agentes "evitaron una masacre" en las graderías.

"Hubo un error de la policía al permitir el ingreso de la persona que agredió al árbitro", admitió el oficial, y dijo que el organismo trabaja en la localización del homicida y de los demás responsables de los disturbios.

Castro confirmó que el grueso de los 520 agentes que vigilaban el espectáculo estaba en las afueras del estadio para evitar posibles desórdenes al término del encuentro.

Luis Bedoya, presidente de la División Mayor del Fútbol (Dimayor, liga profesional), lamentó el incidente y dijo se trata del "más grave hecho de violencia" ocurrido en el fútbol colombiano en los últimos años.

Bedoya señaló que el comité disciplinario de la Dimayor se reunirá el próximo miércoles para determinar las sanciones del caso, aunque desde ya se anticipa la suspensión de la plaza.

"No tengo palabras para describir lo que pasó. Es muy doloroso, estoy profundamente consternado porque lo que debía ser una fiesta terminó en luto. Los aficionados deben entender que este es un deporte en el que se gana y se pierde", declaró Eduardo Méndez, presidente de Santa Fe.

Los más reciente hechos de violencia en el fútbol colombiano se habían registrado en mayo de 2004, cuando un hincha del Junior murió en incidentes con la policía en las afueras del estadio de Barranquilla, y en setiembre último, cuando cinco seguidores del América fueron apuñalados en la cancha de Cali.

El Congreso colombiano tiene para estudio un proyecto de ley que castiga la violencia en los estadios con multas y la prohibición hasta por cinco años para ingresar a eventos deportivos.

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