Con Martha Debayle

¿Qué es ser una madre / un padre suficientemente bueno?

Muchos podríamos pensar que una buena madre es aquella que cuida a los niños cuando están enfermo, pero realmente esto va más allá

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Vidal Schmill, Pedagogo, especialista en Desarrollo Humano. Autor del libro “Disciplina Inteligente”, best-seller con más de 500,000 ejemplares vendidos y “Berrinches, su manejo eficaz”.

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Las principales características de una madre/padre suficientemente bueno(a):

1. Protege: una madre/padre protege del peligro, no es el peligro.

Una madre/padre que golpea, que insulta, que abusa sexualmente, no es un padre que protege, ya que no puede proteger a sus hijos ni de él mismo. Un padre que protege también protege a sus hijos de los peligros, de los vicios, de las entidades dañinas que hay en el mundo.

2. Enseña: un papá/mamá suficientemente bueno enseña a sus hijos lo que sabe. No es que sea el profesor de los niños. El papá suficientemente bueno enseña a sus hijos cosas que les pueden servir y proveer de bienestar. También, enseña con el ejemplo cosas igualmente provechosas y saludables, y sus palabras son congruentes con sus acciones.

3. Es una figura digna de identificación: La figura del padre/madre suficientemente bueno es una figura con la que el niño puede identificarse sin con ello poner en riesgo su salud ni su desarrollo ni su integridad. Por ejemplo, un niño que se identifica con su padre delincuente no cumple con esta característica, ya que esa identificación ofrecida por ese padre, es un ofrecimiento nocivo, tanto para él como para la comunidad como para su descendencia.

 4. Pone límites: un niño o adolescente puede creer que un “padre bueno” podría ser alguien que nunca le dice “no”, un padre que no pone límites. Un padre suficientemente bueno sabe poner límites a sus hijos porque así les enseña a manejarse en el mundo, cuando sean adultos, como miembros adaptados en la comunidad y no como emperadores engreídos y despiadados.

5. No le teme al contacto físico y afectivo: la mamá/papá suficientemente bueno no tiene problemas con el contacto afectivo, es capaz de dar y recibir amor, tanto a través del cuerpo como a través de las palabras, de los gestos, de las acciones. Se refiere también a papás que temen al contacto sin darse cuenta, refugiándose en el trabajo o en adicciones, privándose de tiempo con sus hijos, no jugando con ellos, solo cumpliendo con lo básico para sobrevivir.

6. No teme a las labores de crianza: se refiere a un papá que sabe dar de comer a sus niños pequeños, que sabe enseñarles a controlar esfínteres, que sabe llevarlos al colegio o al nido, que sabe enseñarles a limpiarse, a vestirse, etcétera, porque tiene o está teniendo experiencia en todo ello, que los cría junto con la mamá, no que se limita a dar dinero (o a veces ni eso). El modelo machista del padre que “ayuda” a la mamá en la crianza, como si estuviera haciéndole un favor, no estaría dentro de esta característica.

7. Reconoce su vulnerabilidad y sensibilidad: es un papá que reconoce sus afectos (que se deja “afectar”), que no es de piedra, que no pretende vender una falsa imagen de “machoman” imperturbable, rígido y sin matices, sino que no tiene problema en dejar ver que no es de piedra. También es un papá que reconoce su sensibilidad, que reconoce su parte intuitiva, que también tiene una especie de “sexto sentido”.

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