CON MARTHA DEBAYLE
CON MARTHA DEBAYLE

¿Mentir o no mentir?

Confiesen, ¿quién de ustedes le miente o ha mentido a su pareja y por qué?

Tere Díaz, psicoterapeuta, especialista en desarrollo personal y terapia de pareja.

Las mentiras suelen deteriorar la confianza. La honestidad es un valor fundamental sin el cual cualquier encuentro, acuerdo, amistad o amor, tarde o temprano, se desmorona.

Además la mentira constante, manipuladora, agresiva, es símbolo de abuso, de uso del otro, de inmadurez; existen expertos mentirosos que logran envolver a sus víctimas.

Pero ¿se puede abusar de la verdad? (usarla inoportuna y exageradamente? ¿Es que realmente el otro tiene que saber todo de mí y yo todo de él?. ¿Una relación buena requiere de una apertura total? ¿Será factible que cierto ocultamiento facilite la convivencia y preserve la individualidad? Pretender vivir en “la verdad absoluta” es no solo imposible sino lastimoso.

Los seres humanos tenemos:

Un mundo público que incluye información que damos a conocer a todos. Un mundo privado que abrimos a la gente cercana con quienes compartimos parte de nuestra intimidad.

Pero además poseemos un mundo íntimo, complejo y contradictorio: fantasías, pensamientos y sensaciones; diversos sueños, temores, anhelos.

El mundo íntimo es incomunicable. Difícil ponerlo en palabras. Confusión y malestar de abrirlo para “ser honesto”. Incluso puede ser arriesgado. Se distorsiona…

Tenemos derecho a preservar un mundo íntimo para nosotros mismos: en él cuestionamos, soñamos y construimos nuestro ser. A veces ni nosotros podemos descifrarlo y entenderlo, menos aún compartirlo.

Nadie puede obligarte a abrirte del todo. Tu tampoco puedes obligar a nadie a abrirse. “¿Qué piensas?”, “Si no me dices todo es que no me tienes confianza”,

Tolerar la contradicción y la no respuesta a todo. Incertidumbre y ambivalencia.

¿Con quién abrirlo? Criterio amplio, no juicio. ¿Terapia?

Lo que sí se puede y quiere comunicar.

Tenemos que hacernos acreedores a la verdad.

No todos pueden: una vez que la tienen “en sus manos”, no saben que hacer con ella. Inmaduros, neuróticos, abusivos.

Para ser digno de confianza: juicio crítico, discreción y de una madurez básica.

Una verdad, por poderosa que sea, en manos de alguien que no sepa que hacer con ella, generará un desastre.

Hay quienes dan señales de que prefieren ignorarla.

Sin abusar de este argumento como pretexto para no compartir algún tema o problema, es importante evaluar a quién vas a decir qué. Si ese alguien sabrá que hacer con lo que vas a develarle.

¿Qué hay de la mentira ocasional y esporádica que no daña a nadie?

No existe ningún argumento que niegue que un determinado tipo de mentiras facilita la convivencia. Una persona que nunca pudiera mentir quedaría marginada en poquísimo tiempo.

Por contradictorio que parezca, en algunos casos puede resultar lícito, maduro y hasta adecuado utilizar una mentira.

¿Cómo no confundir el auto engaño y de un oportuno ocultamiento de una verdad?

Si las mentiras son pocas.

Decirlas te produce una sensación interna de paz por haber hecho lo correcto.

Busca cuidar al otro: Beneficia más a quien la recibe que a quien la dice.

No te da ventaja.

Cuando mentir evita un sufrimiento innecesario y decir la verdad lo genera. Sinceros pero sensatos.

Al mentir eres consciente de que puedes asumir, en caso necesario, las consecuencias de la verdad que pretendes ocultar y, aun así, prefieres utilizar la mentira.

El efecto de un uso esporádico de la mentira, ha de permitirte experimentarte más congruente y seguro de tu conducta, no un farsante que quiere esconder quién es y lo qué hace.

“En defensa propia”. Si sabes que lo que hiciste generará daños mayores a tu persona.

¿Madurez o inmadurez?

Las personas maduras mienten poco, lo hacen bien y les da buenos resultados.

Las personas inmaduras mienten mucho, lastiman a los demás y tienen malos resultados.

¿Elegiste mentir tontamente?

Más que culparte, asume consecuencias y repara.

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