¿Te enloquece tu forma de comer?

Cómo controlar el hambre y esas voces que están en tu cabeza sin necesidad de insultarte

La especialista en nutrición emocional Adriana Esteva, especialista en Nutrición Emocional, autora de "Cuando la comida calla mis sentimientos" y "En la comida como en la vida" y facilitadora de taller "Comiéndome mis emociones"

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Estás de acuerdo que no le permitirías a nadie, pero a nadie hablarte ni un cuarto de lo violento, agresivo y duro de lo que tú te hablas a ti mismo.

Increíble las cosas que pasan por nuestra cabeza todo el día y en especial cuando estamos ante temas que nos resultan álgidos y que por supuesto disparan nuestras balas más letales y destructivas.

Y uno de esos temas que nos hace cargar las balas deja tú de la pistola, sino del cañón, es todo lo que tiene que ver con la apariencia (llámese lonjas, celulitis, pompis, piernas o piernitas, panza, papada, cintura o no cintura, etc.) y sus temas paralelos como el momento de meter cualquier cosa de comer o beber a la boca.

Estas auto-mentadas de madre van cargadas de un odio terrible, aun cuando las digamos ya como costumbre y ni cuenta nos demos.

¿Cuáles son algunas de esas deliciosas poesías que nos dedicamos?

¡Estoy echa una cerda!

¡Le doy asco hasta a los marranos!

¡Soy un asco!

¡Me deberían de encerrar por gorda!

¡No se cómo mi esposo quiere estar conmigo!

¡Me quiero rebanar esta panza!

¡Bailo como hipopótamo!

¡Si me muevo se abre la tierra!

¡Estás gordísima, mírate que brazos de tortillera, estás horrible!

¿Te has detenido a pensar de dónde aprendiste a hablarte así? ¿Alguien te lo dijo? ¿Se lo decían a alguien cercano a ti? ¿Escuchaste cómo se lo decía tu mamá a si misma? ¿Lo leíste? ¿Te lo enseñó una amiga? ¿Se te ocurrió así nomás?

Si tuviéramos la capacidad de desechar toda la basura que nos procuramos a nivel mental, a lo mejor no habría tanto problema con esto que nos decimos, lo delicado es que esa basura se convierte en la imagen que tenemos de nosotros y que sin darnos cuenta le comunicamos al mundo.

Todos escuchamos frases en nuestro interior y esto no quiere decir que estemos locos o padezcamos algún tipo de trastorno mental serio, estas voces son el eco de lo que pensamos. La cosa se complica cuando nos damos cuenta de que a veces no es una sola voz, sino varias y peor aún, que cada una jala agua para su molino sin parecer importarle a quien se lleva de por medio.

Varios autores hablan de ellas, Martha Baldwin en su libro Auto Sabotaje, las califica como sub personalidades y explica que se forman a partir de nuestras creencias y experiencias. Louise Borbeau también hace referencia de ellas.

Estamos acostumbrados a comer basados en miles de reglas que marca la familia, el entorno y el deber ser.

Comer en el siglo XXI es un verdadero desafío. Hay tanta información, que solemos acabar haciendo dos cosas:

Encarcelarnos en dietas e ideas radicales

Perdernos en un pantano de excesos.

¿Qué opción hay a esto? Volver a nosotros y escucharnos. Sin embargo, esto también se vuelve tarea difícil cuando las voces que escuchamos están cargadas de ideas igualmente confusas.

Evelyn Tribole y Elsue Resch en su libro Intuitive Eating, las han descrito de una manera que me parece súper clara y créanme que por experiencia propia y de muchas personas con quienes comparto esta forma de escucharnos y hablarnos, que generan cambio increíbles no solo en nuestra forma de comer, sino de vivir.

VOZ POLICIA

Actúa haciéndonos sentir mucha culpa y miedo.

Se fue conformando de los deber ser, las creencias, las críticas, los juicios,

Nos hace sentir pecadores si fallamos a las reglas: "Pequé porque me comí un hotcake"

Habla fuerte y no nos deja escuchar las señales de nuestro cuerpo.

Le pasa báscula a cada cosa que nos comemos

Nos mantiene en alerta constante y en guerra a muerte con la comida

LA REBELDE

Grita muy fuerte

Suena enojado y determinado

Se rebela a que le digan qué comer

Demuestra su valor desafiando a los demás

Pide a gritos un espacio que siente perdido, pero que teme reclamar y tomar

LA ANTROPOLOGA

Es un observador natural

No hace juicios

Es una voz neutral que toma nota de tus pensamientos y acciones respetando tu mundo con la comida.

Te ayuda a reconocer tus señales

Te ayuda a enfrentar situaciones a través de los hechos, en lugar de que te dejes atrapar en la emocionalidad.

Requiere mucha práctica

La Voz NUTRICIA

Es suave y amable, es como la dulce voz de una abuela o de una gran amiga.

Tiene la habilidad de asegurarte que estás bien y que todo se arregla.

Es el vehículo para lograr un auto conversación positiva en tu cabeza.

Es una herramienta para convertirte en comedor intuitivo

Te ayuda a retar al policía de la comida y te da un gran soporte en este proceso.

LA INTUITIVA

Todos nacimos siendo comedores intuitivos, sin embargo, esta parte de nosotros se fue perdiendo por los aprendizajes.

Sabe reconocer las necesidades ya sean biológicas o emocionales

Saber parar de comer cuando estás satisfecho

Es una voz fluida y se adapta a los cambios

¿Cómo trabajar con mis voces?

1. Identificando a tu voz policía

2. Haz un "perfil de personaje"

3. Dale una imagen

4. Anota que reacción te genera tu voz policía: Te enoja? Te reta? Te hace sentir menos? Etc.

5. Observa cómo actúa tu voz rebelde

6. Despierta a tu voz antropóloga: Me doy cuenta

7. Despierta a tu voz nutricia: Qué necesito?

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