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¿Cómo tener buena salud mental?

Que hacer para tener un estado emocional sano y vivir tranquilo

El Neuropsiquiatra Edilberto Peña,maestro en ciencias. Director General de CISNE, (Centro de Investigaciones en Sistema Nervioso Central) (FB: CISNE México // Twitter:@CISNEMexico // 51605596 y 56665677) estuvo en cabina con Martha Debayle y nos explicó que hacer para tener un buen estado emocional y poder vivir tranquilo.

10 consejos para tener buena salud mental

1) Ponerle nombre a los sentimientos que tengamos:

Es muy común que identifiquemos que nos sentimos “MAL”, pero no somos muy claros en especificar qué es lo que sentimos cuando decimos “MAL”.

El malestar se puede deber a una infinidad de emociones negativas: tristeza, desgano, apatía, enojo, intolerancia, frustración, etc.

La utilidad que representa acostumbrarnos a este ejercicio radica en que, si sabemos que sentimos, podemos ubicar con más facilidad los factores que se asocian a esta emoción y, invariablemente, estaremos más cerca de solucionarlo. 

2) Ejercitar el músculo de hablar de lo que sentimos con personas de nuestro círculo de seguridad y red de apoyo social.

Dejemos atrás esos resentimientos como: “es que, por confiada, luego me lastiman”, y seamos más acertados (se vale equivocarse más de una vez y eso, desgraciadamente es normal y frecuente), eligiendo a la gente en que podemos confiar.

Poner en orden las cosas que están en mi cabeza para que suenen coherentes y lógicas como para que las pueda entender otra persona, ya representa un camino para el alivio.

Así mismo, seamos claros que al comentar lo que nos pasa, no lo hacemos el con el fin primordial de que nos aporten una solución, la mejor ganancia de esto es hablarlo y no sentir que somos los únicos en el mundo que nos la andamos pasando mal.

3) Grabarnos en nuestra mente que no existe la vida sin estrés.

1.- Ese paradisiaco “NIRVANA”, donde si trabajo si hago una cantidad exorbitante de sacrificios y si sufro en el camino, voy a lograr llegar a la “Tierra Prometida”, donde vamos a ser felices para siempre.

2.- Es súper frecuente escuchar en el consultorio, la decepción y frustración de las personas porque no han logrado ser feliz, cuando para este momento de sus vidas ya se habían imaginado que iban a estar de otra forma.

3.- En esto se fundamenten los cambios de rumbo en la vida, para buscar la felicidad de forma mágica y en un golpe de suerte: cambios súbitos de país o de ciudad, probar todo el tiempo con carreras o trabajos diferentes, negocios multinivel que me van a hacer millonario en unas semanas, productos milagro que me van a poner en el peso y talla ideal sin dejar de comer todo lo que me gusta, etc.

4.- Si comprendemos que la vida sin estrés no existe, nos colocamos en posición de comprender que la felicidad no se encuentra en la meta, sino en el proceso y que los grandes logros requieren de planeación cuidadosa e implementación para que sucedan.

4) Comprender que para tener salud mental es necesario tener sano el órgano del cuerpo donde reside la misma: el cerebro.

1.- ¿Cómo cuidamos al cerebro? Teniendo rutinas, comiendo sano (no a dieta, sino sano), durmiendo lo que cada persona necesita y con lo que se siente bien al día siguiente, haciendo actividad física 3-4 veces por semana, y cuidando el equilibrio de todos los problemas de salud del cuerpo (el cerebro está interconectado con todo el organismo, si estoy enfermo de algún otro órgano el cerebro y sus funciones lo van a resentir).

2.- Mientras más retos de actividad intelectual le pongamos a nuestro cerebro, más vamos a favorecer la formación de conexiones y de neuroplasticidad de nuestra corteza cerebral, evitamos su envejecimiento y nos mantenemos al mayor nivel de nuestras funciones de ejecución.

5) Sentirnos bien es producto de una balanza entre las cosas buenas y las malas que nos pasan en la vida.

1.- Las malas simplemente llegan, como ya mencionamos, hay que reconocerlas y buscar la mejor manera de solucionarlas, adaptarnos y sacarles ventaja.

2.- ¿pero y las buenas? Esas nos la tenemos que buscar progresivamente, puede sonar fácil, pero no lo hacemos con la suficiente frecuencia para que sea un hábito saludable.

3.- Saber las actividades en la vida que me dan placer y administrarme una dosis lo suficientemente frecuente e intensa para poder contrarrestar al efecto de las tragedias que me pasen en la vida cotidiana.

4.- Si comprendemos estos como un equilibrio, vamos a estar mejor preparados para cualquier cosa que nos pueda pasar.

5.- Aquí es donde caben todas las técnicas de relajación y de mentalización en el aquí y en el ahora que hemos mencionado en diferentes ocasiones como el Mindfulness, si alimentamos la balanza de cosas buenas nivelamos a las malas.

6) Acostumbrarse a sonreír, dar las gracias y reconocer lo bueno que tenemos nosotros y los demás.

1.- Somos unos campeones en detectar problemas y señalar cuando alguien cercano está raro y nos está molestando, pero es muy poco común que le mencionemos a alguien que se ve muy bien, que nos dio un gran servicio o que apreciamos que nos tomen en cuenta.

7) Quitarnos la tentación de etiquetar a las cosas y a las personas como 100 o 0, como blanco o negro, como santos o demonios. 

La gran mayoría de las situaciones en nuestra vida se componen de una gama de virtudes y defectos que dan como resultado la experiencia que tenemos.

No hay personas completamente buenas ni completamente malas.

Si entendemos esto, nos vamos a evitar esas reacciones exageradas cuando alguien cercano nos decepciona porque no actuó como lo esperamos, o un regalito que nos compramos no nos dio la felicidad total que creíamos.

8) Hay que evitar a toda costa ser impulsivos, responder en el modelo “estímulo – respuesta” no ha sido tradicionalmente una buena forma de solucionar los problemas.

Tomar la costumbre, de que ante situaciones que nos prenden emocionalmente, habría que respirar profundo y tomar cuando menos dos segundos para reflexionar si la primera respuesta que nos viene a la mente es la mejor que podemos dar.

Incluso, sabes que es una buena práctica comprar tiempo, no todo tiene que resolverse inmediatamente, en muy común que, si damos un espacio de tiempo para un problema muy grave, la misma evolución del problema nos ayude a encontrar la solución.

9) Hacerle caso a nuestra intuición, incluso entrenarla para que cada vez sea una función más acertada.

En la gran mayoría de las ocasiones (ojo no en todas) lo que se siente bien en las “tripas y en el corazón” es una buena decisión, y, al contrario.

La vida sería demasiado aburrida si solo somos animales racionales y lógicos.

10) Acabemos con el estigma y de una buena vez por todas dejemos grabados en nuestra cabeza el hecho de que la enfermedad mental existe, no es mala suerte, ni debilidad de carácter y que no se cura con “agua de tlacote”.

Los desórdenes neuropsiquiátricos pasan y no porque cerremos los ojos se van a quitar mágicamente.

El punto clave de solicitar ayuda es cuando ya no podemos cumplir con nuestros compromisos cotidianos por más de dos semanas con una clara afectación de mis círculos de funcionamiento (pareja, familiar, laboral, académico, físico y social).

Cuando esto es así hay que acercarnos a los especialistas en salud mental.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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