“Cumbres Borrascosas” y su versión cinematográfica divide al internet
La nueva interpretación cinematográfica de la novela de Emily Brontë ha dado mucho de que hablar
Desde el anuncio de que “Cumbres Borrascosas” tendría una nueva adaptación cinematográfica dirigida por Emerald Fennell (Saltburn, Una joven prometedora), la polémica parecía inevitable. La elección de Margot Robbie y Jacob Elordi como protagonistas encendió un debate inmediato, alimentado tanto por cuestiones de fidelidad literaria como por decisiones estéticas, narrativas y simbólicas.
A poco menos de un mes de su estreno, la película ya se ha convertido en tendencia por razones ajenas a su contenido final. Antes de ser vista, ya ha sido juzgada, reflejando el clima actual en torno a las adaptaciones de clásicos, un terreno donde se cuestiona el reparto, el enfoque visual y la reinterpretación de obras consideradas intocables dentro del canon literario.
¿Grandes actores para papeles incorrectos?
Uno de los primeros focos de controversia fue la elección de Margot Robbie como Catherine Earnshaw y Jacob Elordi como Heathcliff. Las críticas no tardaron en aparecer.
Robbie, de 35 años, interpreta a un personaje que en la novela no vive par ver los 18, lo que para muchos rompe con la fragilidad, impulsividad y el carácter casi salvaje de la Catherine original. En el caso de Elordi, el debate fue aún más intenso: Heathcliff es descrito como un personaje de origen ambiguo, racializado y marginado, aunque la propia novela juega con una ambigüedad deliberada y en versiones anteriores también ha sido interpretado por hombres blancos , una parte del público consideró que esta adaptación desaprovechó una oportunidad clara de inclusión no forzada.
La defensa de Emerald Fennell: una versión personal
Emerald Fennell ha defendido su propuesta como una adaptación “primitiva y sexual”, nacida del impacto que la novela le produjo durante su adolescencia. Ha insistido en que su película no es una réplica literal, sino “una versión”.
También confirmó que el filme solo adaptará la primera mitad del libro y que una gran parte del diálogo será textual. “No puedo hacer algo para todo el mundo”, ha señalado, subrayando que el desacuerdo forma parte del ADN de la obra.
Fennell ha defendido ambas decisiones apelando a una lectura emocional y profundamente personal del texto: la versión de Cumbres Borrascosas que ella recuerda haber leído a los 14 años. Para la directora, no se trata de una reproducción literal, sino de una interpretación subjetiva, algo que refuerza la decisión de colocar el título de la película entre comillas.
Vestuario entre el desorden estético y la intención artística
El tráiler fue otro detonante de la discusión. Si bien sus primeras imágenes parecen fieles al espíritu gótico de la novela, a medida que avanza se hace evidente un cambio de rumbo visual: colores saturados, interiores turquesa y un vestuario que mezcla elementos renacentistas con estética decimonónica, sin una coherencia temporal clara.
Este tipo de anacronismo deliberado no es nuevo. Producciones como María Antonieta de Sofia Coppola, o incluso Romeo + Julieta de Baz Luhrmann han jugado entre lo temporal y estético para generar atmósferas propias y lecturas contemporáneas. Sin embargo, en el caso de Cumbres Borrascosas, la crítica no apunta solo al vestuario, sino a una aparente incomprensión del tono de la obra original, que es áspera, sucia, violenta y poco ornamental.
Del romanticismo gótico a la erotización
Para muchos críticos, el verdadero problema no es el casting ni el vestuario, sino el cambio de tono. Cumbres Borrascosas pertenece al romanticismo oscuro del siglo XIX, donde el amor es violento, obsesivo y destructivo. Emily Brontë no construye una historia de amor ideal, sino una exploración cruda del apego enfermizo, el control, la diferencia de clases y la incapacidad de amar de forma sana.
El tráiler, en cambio, sugiere una sexualización explícita de la relación, transformando la brutalidad del vínculo en deseo estilizado. Para muchos lectores, este giro suaviza el conflicto y vacía de sentido la tragedia central de la obra.
Del debate literario al linchamiento digital
Las reacciones más extremas se han producido en redes sociales. Comentarios como “Emily Brontë se revuelve en su tumba” o “Cumbres Borrascosas convertida en Cincuenta sombras” se viralizaron rápidamente.
Hoy, un tráiler de dos minutos basta para construir una narrativa definitiva, amplificada por algoritmos que priorizan la indignación. A diferencia de otras épocas, el rechazo ya no espera al estreno. La controversia se convierte en campaña promocional y, paradójicamente, hablar mal de una película se ha vuelto una de las formas más eficaces de asegurar su visibilidad.
La sombra de Saltburn abruma a esta adaptación. Ambas películas comparten directora, actor principal y una estética provocadora, lo que ha llevado a muchos a acusar a Fennell de repetir fórmula.
Algunos críticos incluso han ido más lejos, calificando Saltburn como una imitación pobre y sobreestilizada de The Talented Mr. Ripley: misma obsesión con la clase social, misma fascinación por el privilegio, pero sin la sutileza psicológica del original. El temor ahora es que "Cumbres Borrascosas" sufra el mismo destino, mucho impacto visual, poca profundidad emocional, teniendo la obra original la profundidad que tiene.
Varios analistas coinciden en que esta adaptación responde a una estrategia promocional clara. “Al final, una película tiene que gustar al público”, se argumenta, y muchas personas interpretan erróneamente Cumbres Borrascosas como una historia de amor clásica.
Transformarla en un romance erótico resulta más accesible que trasladar su complejidad psicológica, su violencia emocional y su crítica social. La polémica, además, funciona como publicidad gratuita: en la era de X y TikTok, el rechazo también genera atención.
La huella indeleble de la obra de Brontë
Publicada en 1847, Cumbres Borrascosas no es una historia de amor ideal, sino una crítica feroz al romanticismo de su época. Emily Brontë utiliza el romance como escenario para explorar la obsesión, el deseo, el control y la destrucción emocional.
Con más de diez adaptaciones previas tanto en cine como en televisión , desde la versión de William Wyler en 1939 hasta la de Andrea Arnold en 2011, la novela ha demostrado que cada reinterpretación dice tanto del texto como del tiempo que la adapta.
La controversia actual va más allá de la fidelidad literaria. La pregunta central es si esta nueva versión dialoga con nuevas audiencias o si, en el proceso romantiza el sufrimiento y la violencia, alejándose del cuestionamiento moral que propone la novela. Por ahora, solo queda esperar a su estreno. Una vez que "Cumbres Borrascosas" deje de ser un tráiler polémico y se convierta en una película vista por el público, se decidirá su calidad y resonancia.
“Cumbres Borrascosas” se estrenará el próximo 12 de febrero en los cines de nuestro país.