Bush promueve a atletas estadounidenses como "embajadores de la libertad"
"En Pekín, ustedes expresarán los valores más respetados de nuestra nación, como embajadores de la libertad, representarán el amor de Estados Unidos por la libertad", señaló
EU, julio 21, 2008.- El presidente estadounidense George W. Bush invistió este lunes a los atletas norteamericanos como "embajadores de la libertad" en los Juegos Olímpicos de Pekín, a pesar de la susceptibilidad del gobierno chino a todo lo que pueda parecerse a una politización del evento. "En Pekín, ustedes expresarán los valores más respetados de nuestra nación. Como embajadores de la libertad, representarán el amor de Estados Unidos por la libertad y la importancia que le otorgamos a los derechos humanos y a la dignidad humana", dijo Bush durante un encuentro en la Casa Blanca con miembros del equipo olímpico y paraolímpico norteamericano. "Ustedes representarán eso para otros atletas y para el pueblo de China", agregó el mandatario, en presencia de unos veinte miembros de los equipos estadounidenses de vela, esgrima o sóftbol, pero de ninguna estrella del nivel del nadador Michael Phelps, del basquetbolista Kobe Bryant o del sprinter Tyson Gay. Bush destacó que los deportistas estadounidenses serían también los depositarios de un cierto estado de ánimo, que serían "humildes en la victoria y dignos en la derrota", y que mostrarían "el respeto que Estados Unidos tiene por el resto del mundo". Bush, amante de los deportes y practicante apasionado de ciclismo todoterreno, se declaró "fervoroso" en relación a la idea de ir a Pekín para asistir a una parte de las competencias. Pero es sobre todo por elevar al rango de "embajadores de la libertad" a deportistas que deberían una vez más ocupar el frente del escenario olímpico que Bush podría llamar la atención en Pekín. Bush aceptó la invitación a asistir a los Juegos Olímpicos a pesar de los llamados a boicotear el evento más mediático del año, de los problemas de mitad de marzo en el Tíbet y de las acusaciones contra el gobierno chino de represión. A pesar de que Bush esperó hasta principios de julio para hacer oficial su presencia en la ceremonia de apertura del 8 de agosto, el mandatario había sugerido hace meses separar el deporte de la política y asistir a los Juegos para apoyar a los deportistas. Además de la ceremonia de apertura, Bush pidió públicamente a su homólogo Hu Jintao entradas para el tan esperado partido de básquetol entre Estados Unidos y China, el 9 de julio en el marco de la cumbre de los países desarrollados en Japón. No hay duda de que Bush las obtenga. Hu dijo ese día que "apreció mucho" que el presidente Bush expresara varias veces su rechazo de politizar los Juegos. Bush repitió sin embargo, también durante meses, que discutiría el tema de las libertades con Hu cuando tuviera la posibilidad y que no se privaría de hacerlo nuevamente en agosto, pero fuera del recinto deportivo. La susceptibilidad china se manifestó con las tensiones entre Pekín y París provocadas por la crisis tibetana, el fracaso del pasaje de la llama olímpica por Paris, la incertidumbre sobre la presencia de Nicolas Sarkozy en la ceremonia de apertura y la eventualidad de un encuentro entre el presidente francés y el jefe espiritual de los tibetanos, el Dalai Lama.



