Insta Sadr a retirada en Irak
El líder chiita Moqtada Sadr pidió a sus milicianos que "se retiren de las calles" tras seis días de combates contra el ejército y la policía iraquíes, una decisión que fue acogida con satisfacción por el gobierno de Nuri al Maliki
Bagdad, marzo 30, 2008.- El líder chiita Moqtada Sadr pidió este domingo a sus milicianos que "se retiren de las calles" tras seis días de combates contra el ejército y la policía iraquíes, una decisión que fue acogida con satisfacción por el gobierno de Nuri al Maliki. "Queremos que los iraquíes cesen de derramar sangre y que defiendan la independencia y la estabilidad del país, y por eso hemos decidido retirarnos de las calles de Basora y de otras provincias", anunció el líder radical en una declaración firmada y difundida por su oficina en Nayaf (centro-sur). El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, consideró que el llamamiento realizado por el clérigo radical a sus milicianos era "una buena iniciativa que va en la buena dirección", según un comunicado difundido en Bagdad. "Esperamos que esto contribuya a estabilizar la situación, a hacer que se aplique la legalidad, y a apoyar el proceso de reconstrucción", aseguró el primer ministro en el comunicado. El anuncio de Sadr se produjo tras seis días de combates entre el Ejército del Mahdi (la milicia de Moqtada Sadr) y las fuerzas regulares iraquíes apoyadas por unidades norteamericanas, en los que se produjeron más de 270 muertos y centenares de heridos. Las escaramuzas comenzaron el 25 de marzo en Basora, el gran puerto petrolero del sur de Irak, y se propagaron a otras ciudades sureñas iraquíes, así como a los barrios chiitas de Bagdad. En su comunicado, Maliki volvió a reiterar que las fuerzas de seguridad iraquíes no tenían como blanco a la milicia del jefe radical. "Las operaciones de seguridad en Basora no van dirigidas contra ningún grupo político o religioso, principalmente el movimiento sadrista", reiteró. El movimiento de Sadr y las autoridades iraquíes iniciaron negociaciones el sábado para solucionar la violenta crisis, según reconoció el domingo a la AFP un responsable sadrista. El portavoz del movimiento sadrista en Nayaf (sur), Salah al-Obeidi, declaró que "las negociaciones entre el movimiento sadrista y la delegación del gobierno (iraquí) empezaron ayer por la noche (sábado por la noche)". "Están en buen camino para solucionar la crisis", añadió, sin precisar si las negociaciones seguían este domingo. El portavoz gubernamental, Ali Debbagh, anunció por su parte que "la vida en todo el país se restablecerá como antes" del inicio de los enfrentamientos. El anuncio de Sadr llevó la calma al país este domingo, a pesar de que las dos principales ciudades de Irak, Bagdad y Basora (a 550 km al sur de la capital) continuaban paralizadas por un toque de queda. Esta medida, que prohíbe la circulación de vehículos y peatones, debía levantarse en principio el domingo a las 05H00 (02H00 GMT), pero el mando militar de la capital lo prolongó el sábado por la noche por un período indefinido. Las calles de las dos principales ciudades iraquíes continuaban este domingo vacías de tráfico, y sólo algunos ciudadanos se atrevían a salir para ir a comprar. En Bagdad, los combates se localizaron en el distrito de Sadr City. Milicianos sadristas confirmaron a la AFP que se estaban retirando de las calles. "Desde que hemos conocido la orden de Moqtada, hemos comenzado a retirarnos de las calles", aseguró a la AFP Abu Mustafá, quien sin embargo denunció que aunque "obedecemos las órdenes de nuestro mando, los estadounidenses continúan disparándonos". El movimiento sadrista, una poderosa milicia que agrupa a unos 60.000 combatientes, se opone ferozmente a la ocupación estadounidense y acusa a Maliki de estar a sueldo de Washington. Por otro lado, seis policías y cinco milicianos enrolados en las fuerzas regulares iraquíes murieron este domingo en dos ataques diferentes perpetrados en la provincia de Salahedin, al norte de Bagdad, anunciaron varios responsables de los servicios de seguridad.



