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Genera preocupación ambiental satélite espía que caerá sobre la Tierra

Algunos de estos satélites funcionan en forma coordinada, lo que permite contar con imágenes en relieve de las zonas observadas

Washington, enero 27, 2008.- Un satélite espía estadounidense está apunto de estrellarse sobre la Tierra, suscitando inquietudes sobre laposibilidad de contaminación de la atmósfera en el lugar del impacto, un receloque se ve fortalecido por el hermético sigilo que siempre rodeó este programa.

El Pentágono confirmó el domingo que el satélite estaba a punto deabandonar su órbita. "El Departamento de Defensa está siguiendo atentamente lasituación", informó la teniente coronel Karen Finn, interrogada por AFP.

La oficial declinó comentar la sospechada presencia de sustancias tóxicasen el satélite, mencionada por la prensa norteamericana, ni precisó de qué tipode satélite se trataba.

El gobierno tampoco suministró ninguna estimación sobre la fecha previstade ingreso del artefacto en la atmósfera terrestre.

Estados Unidos cuenta con una red de satélites espías que es la más densadel mundo, lo que le permite llevar a cabo una guerra de nuevo tipo,renunciando al recurso de bombardeos masivos que caracterizó durante largotiempo su estrategia militar, en favor de ataques quirúrgicos lanzados desde elespacio con precisión de unos pocos centímetros.

Las características de estos satélites, cada uno de los cuales cuesta másde mil millones de dólares, constituyen un secreto de Estado, pero se sabe quealgunos de ellos funcionan en forma coordinada, lo que permite contar conimágenes en relieve de las zonas observadas.

Para atender necesidades militares, los satélites espías requierenfrecuentes correcciones de órbita, una exigencia que implica que disponen deuna reserva de energía más importante que los demás artefactos que orbitanalrededor del planeta.

La hidrazina, una sustancia química altamente tóxica, es el carburante deelección para los motores de los satélites "clásicos". Esta sustancia ataca elsistema nervioso central y, en dosis altas, puede ser mortal.

Afortunadamente, según hace saber informe la agencia francesa INERIS, lahidrazina se degrada rápidamente bajo el efecto del calor y de los rayosultravioletas.

El combustible nuclear es otra opción utilizada para la propulsión de lossatélites, con pilas que funcionan con plutonio o con uranio enriquecido.

Esta es la tecnología que se emplea normalmente en las sondas que debenalejarse de la Tierra, mientras que los satélites espías son colocados en unaórbita baja a fin de poder captar el máximo de detalles.

Pero el uso de energía nuclear permitiría aumentar la maniobrabilidad de unsatélite espía y prolongar su vida útil, lo que no es un dato menor ante elelevado coste de este tipo de equipos.

En enero de 1978, un satélite espía soviético (Cosmos 954), movido por unreactor nuclear, se estrelló en la inmensa área desértica del norte de Canadá.

"Muchos satélites han salido de sus órbitas en el pasado y cayeron sincausar daño. Nos planteamos todas las opciones disponibles para mitigareventuales daños que su caída pudiera causar", expresó el sábado el portavozdel Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Gordon Johndroe, en unmensaje electrónico.

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