Mueren alrededor de 50 personas en nuevos enfrentamientos en Kenia
La provincia del Valle de Rift es escenario de violentos enfrentamientos étnico-políticos en un contexto de "violación sistemática" de los derechos humanos: Kofi Annan
Nakuru, Kenia, enero 26, 2008.- Unas cincuenta personas murieron en las últimas 24 horas en la provincia del Valle de Rift, en el oeste de Kenia, teatro de violentos enfrentamientos étnico-políticos en un contexto de "violación sistemática" de los derechos humanos, en palabras de Kofi Annan.
En Nakuru, la capital provincial, 34 personas murieron el viernes por la noche; otros 15 cadáveres fueron descubiertos el sábado en el vecino distrito de Molo.
Desde el jueves por la noche 64 personas han muerto en la provincia, según datos de la policía.
Más de 800 personas murieron en los enfrentamientos político-étnicos que estallaron en Kenia tras la reelección el 27 de diciembre del presidente Mwai Kibaki, a quien el líder de la oposición Raila Odinga acusa de haberle robado la victoria.
Pese al toque de queda impuesto en Nakuru, "las casas arden y la violencia estalló de nuevo", explicó a la AFP este sábado por la tarde un portavoz de la Cruz Roja, Anthony Mwangi.
En el hospital general de la ciudad, el personal no daba abasto para atender a los heridos. "Estamos desbordados. Nuestra unidad quirúrgica tiene una capacidad de sólo 36 pacientes y estamos curando en estos momentos a más de noventa", explicó a la AFP un responsable del hospital, George Mugenya.
Los kikuyus -etnia a la que pertenece el presidente Kibaki- de Nakuru se han organizado para vengar los ataques de los que fueron objeto en días precedentes, según los vecinos.
"El gobierno no logra protegernos, así que decidimos vengar a nuestros hermanos muertos en Burnt Forest y Eldoret", dos localidades de la provincia, dijo Amos Ndungu, un kikuyu de la capital provincial.
"El círculo vicioso de los contraataques y las represalias está volviéndose incontrolable en el Valle de Rift, hay que tomar medidas urgentes para resolver eso", advirtió en Nairobi el secretario general de la Cruz Roja de Kenia, Abbas Gullet.
Grupos de hombres, en algunos casos armados con machetes, levantaron barricadas en la ciudad y en las carreteras que conducen a ella, aunque la policía se encargó rápidamente de desmantelarlas.
El Valle de Rift se ha convertido en los últimos días en el corazón de enfrentamientos que oponen principalmente a los kikuyus de Kibaki a la comunidad kalenjin, que apoyó mayoritariamente a Odinga.
Estas querellas se suman otras más viejas -y muchas veces se confunden con ellas- por la propiedad de la tierra que regularmente desembocan en graves estallidos de violencia en la región.
El ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, que trata de mediar entre Odinga y Kibaki desde el martes, se desplazó en helicóptero a la provincia occidental para comprobar la magnitud de la crisis y a su regreso denunció la "violación sistemática y grave de los derechos humanos".
"No podemos permitir la impunidad", agregó Annan, "espero que se llevará a cabo una investigación seria para determinar los hechos y para castigar a los responsables".
Annan advirtió que no piensa quedarse en Kenia durante "meses". "El tiempo apremia y los líderes deben trabajar con nosotros lo más rápidamente posible", insistió.



