Advierte Hillary Clinton de una larga y profunda recesión en EU
La aspirante presidencial demócrata advirtió que la ansiedad crecerá a no ser que Bush presente rápidamente un paquete de medidas de estímulo
Washington, EU, enero 22, 2008.- La aspirante presidencial demócrata Hillary Clinton advirtió este martes que la economía de Estados Unidos se encamina a una "profunda y larga" recesión, sin capacidad de reacción inmediata, mientras Wall Street hundía en el pánico al mercado global.
"Estamos ante una crisis económica global", indicó Clinton, quien instó al presidente George W. Bush a convocar a su equipo de trabajo en mercados financieros y acusó al gobierno federal de haber inflado el gasto.
"Esto debe ser coordinado entre los mercados con los reguladores aquí y obviamente con los reguladores y los bancos centrales en todo el mundo", dijo.
Clinton advirtió que a no ser que Bush presente rápidamente un paquete de medidas de estímulo y lo envíe al Congreso, la ansiedad entre los grandes consumidores estadounidenses podría clavar un puñal en las perspectivas económicas del mundo.
"Es muy importante reconocer cómo las políticas de los últimos siete años han contribuido a la situación en la qué nos encontramos hoy", dijo la senadora, agregando que las obligaciones no pagadas están "llegando para quedarse".
"No me queda duda que el consumidor estadounidense viene sosteniendo desde hace tiempo a la economía global", dijo la ex primera dama a los periodistas antes de partir para continuar su campaña electoral en California y Arizona, en el oeste del país.
"El temor de que el consumidor estadounidense deje de gastar se ha movido como una plaga en los mercados del mundo entero", sostuvo.
"Necesitamos acción en todos lados", dijo, advirtiendo que la economía de Estados Unidos podría "muy bien arrastrarnos hacia una profunda y larga recesión", e insistiendo en sus reclamos por medidas para la crisis y una moratoria de 90 días para las ejecuciones.
La senadora también se quejó de los planes de estímulo previstos por Bush afirmando que no favorecerá a unos 70 millones de pobres, trabajadores y familias de clase media necesitadas.



