Rechaza juez de EU audiencia sobre cintas destruidas por la CIA
EL fiscal general Michael Mukasey abrió una investigación luego de la revelación el mes pasado de que la CIA en 2005 destruyó cintas que mostraban duros interrogatorios a dos presuntos miembros de Al-Qaida en los meses posteriores a los ataques del 11 de setiembre de 2001
Washington, enero 10, 2008.- Un juez federal rechazó este jueves la solicitud de detenidos de la "guerra contra el terrorismo" en Guantánamo de una audiencia sobre la destrucción de cintas que mostraban interrogatorios de la CIA a sospechosos de terrorismo, indicó una fuente de la Corte.
EL fiscal general Michael Mukasey abrió una investigación luego de la revelación el mes pasado de que la CIA en 2005 destruyó cintas que mostraban duros interrogatorios a dos presuntos miembros de Al-Qaida en los meses posteriores a los ataques del 11 de setiembre de 2001.
Abogados de 11 detenidos en la base naval estadounidense en Cuba, entonces solicitaron al juez Henry Kennedy de la corte federal en Washington, que exigiera que los responsables de destruir las cintas, explicaran a la Corte por qué lo hicieron.
El último miércoles, Kennedy falló que los interrogatorios grabados en video se llevaron a cabo en prisiones secretas de la CIA y no en Guantánamo, por lo que los mismos no se encontraban bajo su jurisdicción.
Sostuvo que mientras un dictamen que se hizo público en 2005 "prohíbe a demandados a destruir evidencia relativa a cualquier tortura, maltrato o abusos de detenidos ocurridos en Guantánamo (...) los demandantes no dejan sentado que las cintas destruidas contengan interrogatorios ocurridos en Guantánamo y que los demandados han informado a la Corte que los interrogatorios aludidos en las cintas no ocurrieron en ese lugar".
El director de la CIA, Michael Hayden, indicó que las cintas fueron destruidas para proteger las identitades de los agentes que llevaron adelante los interrogatorios a los sospechosos, al tiempo que legisladores y organizaciones de derechos humanos en Estados Unidos rechazaron la explicación alegando una maniobra para cubrir episodios de tortura.
La Casa Blanca indicó previamente que el presidente George W. Bush no recuerda haber sido informado de las cintas de video o de la decisión de destruirlas.
La administración Bush insiste en que Estados Unidos no practica la tortura, pero declinó confirmar la estrategia y métodos que podrían haber sido utilizados para obtener información de los detenidos sospechosos de terrorismo.



