El espionaje y la guerra Alonso-Hamilton le costaron el Mundial a McLaren
McLaren-Mercedes apostó fuerte al reunir al bicampeón mundial y al asombroso novato sin sospechar que terminaría perdiéndolo todo en un Mundial de Fórmula 1
Paris, Francia, diciembre 29, 2007.- McLaren-Mercedes apostó fuerte al reunir en una misma escudería al bicampeón mundial Fernando Alonso y al asombroso novato Lewis Hamilton, sin sospechar que terminaría perdiéndolo todo en un Mundial de Fórmula 1 marcado por las rencillas, el juego sucio y el espionaje.
Nadie le esperaba pero fue el finlandés Kimi Raikkonen quien se coronó campeón del mundo en la última carrera, Interlagos, dando el doblete a Ferrari y poniendo un final salomónico a la guerra sin cuartel entre Hamilton y Alonso.
El Mundial-2007 se recordará sobre todo por el enorme fiasco de McLaren en un año al que llegaba con grandes ambiciones y del que se fue de vacío, perdiendo el título de constructores en los despachos, por el escándalo de espionaje a Ferrari, y el de pilotos en la pista en el último suspiro.
Atrás quedaba Michael Schumacher cuando Alonso llegó a la escudería anglo-alemana con la ilusión de volver a hacer competitivos los McLaren, tras sus dos títulos consecutivos con Renault.
Pero no imaginaba lo que le depararía su nuevo destino. Lewis Hamilton, brillante campeón de GP2 formado en la escudería de Ron Dennis desde su más tierna infancia, llegó pisando fuerte, sorprendiendo a propios y extraños al acabar en el podio carrera tras carrera.
Con 22 años, el primer piloto negro de Fórmula 1 empezó con un tercer puesto en el Gran Premio de Australia, fue segundo en Malasia y Bahrein y, con otro segundo puesto en España, confirmó su despegue meteórico, convirtiéndose en el líder más joven de un Mundial.
El nuevo portento de la Fórmula 1 soñaba ya con ser el primer debutante de la historia en proclamarse campeón del mundo.
Pero sus relaciones con su compañero se deterioraron desde la victoria de Alonso en Mónaco, quinta carrera de la temporada. Mientras el español se quejaba de que McLaren no respetaba su estatus de vigente bicampeón mundial y favorecía a su compañero, Hamilton lograba en Canadá e Indianápolis sus dos primeras victorias, sacándole 10 puntos.
De vuelta a Europa, el británico llegó a estar a 14 enteros del asturiano pero, en Nurburgring, se le acabó la racha de nueve podios con la que se estrenó en la Fórmula 1: no puntuó y Alonso, con su victoria, se puso a sólo dos unidades.
Así las cosas, en Hungría llegó la ruptura total. Hamilton ganó un Gran Premio en el que Alonso perdió unos puntos valiosísimos al ser penalizado con cinco puestos en la parrilla de salida por obstaculizar al fenómeno británico en clasificaciones y empezaron a saltar chispas entre ambos con agrios cruces de declaraciones.
Luego, con su tercer puesto tras los dos Ferrari en Turquía y su victoria en Italia, Alonso volvió a ponerse a sólo tres puntos de Hamilton, mientras fuera de los circuitos su equipo pagaba caro el espionaje a Ferrari.
La Federación Internacional del Automóvil (FIA) impuso una multa récord de 100 millones de dólares a McLaren y le retiró todos sus puntos en el Mundial de constructores, lo que prácticamente garantizó el título a Ferrari.
En Japón ganó Hamilton y Alonso no terminó, con lo que el Mundial parecía tener dueño a falta de dos carreras para el final. Sin embargo, en China el británico perdió sus 12 puntos de ventaja al clavar su monoplaza en la gravilla de entrada a boxes, dando alas a su rival y compañero.
En un final épico, los tres pilotos que lucharon por el Mundial durante todo el año llegaron a Brasil con opciones: Hamilton con 107 puntos, Alonso con 103 y Raikkonen con 100. Abrumado por la presión, el líder cometió un error garrafal que 'Ice Man' aprovechó para coronarse por fin con 28 años.
Ferrari hizo doblete, mientras McLaren se fue de vacío y con la reputación por los suelos de una temporada que se prometía triunfal. Poco después, Alonso rompió su contrato con las flechas plateadas para regresar a Renault, como el hijo pródigo, antes de que, en la última vuelta de tuerca, McLaren pidiera perdón públicamente por sus errores.



