En Francia a partir del 1 de enero, ilegal fumar en bares y restaurantes
Los 13 millones y medio de franceses que fuman deberán abstenerse de hacerlo en sitios públicos cerrados o de lo contrario serán castigados
París, Francia, diciembre 28, 2007.- Como ya lo han hecho varios de sus vecinos europeos, a partir del 1 de enero, será totalmente ilegal fumar en bares, cafésy restaurantes de Francia, culminando así 30 años de esfuerzos para lucharcontra el tabaquismo, que provoca más de 70 mil víctimas por año.
A partir del primer minuto de 2008, los 13 millones y medio de francesesque fuman deberán abstenerse de hacerlo en todos los sitios públicos cerradosso pena de ser castigados con fuertes multas.
Los fumadores que quisieran ignorar le nueva legislación se exponen a unamulta de hasta 450 euros (675 dólares). La sanción financiera puede llegar a750 euros (1.125 dólares) para los dueños de establecimientos que no haganrespetar la nueva disposición.
En los transportes, empresas, establecimientos escolares y hospitales delpaís ya estaba terminantemente prohibido fumar desde febrero de 2007.
La ministra francesa de Salud, Roselyne Bachelot, explicó que la finalidadde la medida consiste en evitar las 66 mil muertes anuales por enfermedadesderivadas del tabaquismo más otros 5 mil fumadores pasivos.
A fin de facilitar la lucha contra el tabaquismo, el gobierno ha previstoasumir parte del tratamiento para dejar de fumar y lanzará al mismo tiempo unaintensa campaña publicitaria para advertir sobre los riesgos del tabaco.
De esta manera, a los fumadores que desde febrero se agrupaban en la callea la entrada de los edificios de oficinas o comercios, se unirán quienes hastaahora lo hacían en las zonas reservadas de cafés, bares o restaurantes (cuandoexistían).
Las únicas excepciones a esta regla podrán darse en las terrazas abiertasde los cafés o cuando haya instaladas locales especiales para fumadores dentrode los establecimientos. Esa medida parece difícil de aplicar, debido acomplicaciones reglamentarias y al elevado costo de las instalaciones.
Frente a estas nuevas restricciones, los comerciantes que en Francia tienenuna licencia especial para vender tabaco han reaccionado airadamente ysolicitado derogaciones.
Del mismo tono ha sido la reacción de los propietarios de salones denarguile, muy a la moda en los últimos años en las grandes ciudades francesas,los que anunciaron "atacarán el decreto en cuanto sea aplicado". Los dueños de restaurantes se encuentran divididos.
Algunos consideran que provocará una catástrofe, pues los fumadores dejaránde frecuentar estos establecimientos.
Por el contrario, otros piensan que la disminución de clientes fumadoresserá ampliamente compensada por los no fumadores.
La prohibición de fumar en los lugares públicos, que hace apenas unos añosera difícil de imaginar, parece haber sido aceptada por la población. Según un sondeo hecho en febrero pasado, cuando comenzaron a aplicarse lasprimeras restricciones, un 86% de los franceses son favorables a la limitacióndel consumo en lugares públicos.
La medida ha provocado algunas iniciativas originales, como las de unasociedad de casinos que distribuirá chupetes para calmar la falta de nicotinade sus clientes, e incluso propondrán narguilés con oxígeno, con "efectolevemente euforizante".



