Acuden rusos a elecciones legislativas
Los rusos votaban el domingo en unas elecciones legislativas que se anuncian triunfales para Vladimir Putin, pocos meses antes de acabar su segundo mandato presidencial, pero consideradas "amañadas" por la oposición.
Moscú, Rusia, diciembre 2, 2007.- Los rusos votaban el domingo en unas elecciones legislativas que se anuncian triunfales para Vladimir Putin, pocos meses antes de acabar su segundo mandato presidencial, pero consideradas "amañadas" por la oposición.
A las 11:00 GMT la participación de los electores era de 42.5 por ciento, lo que representa cerca de siete puntos más que en las legislativas de 2003 a la misma hora.
Sólo una fuerte abstención podría ensombrecer la anunciada victoria de Putin, quien este domingo, tras haber depositado su papeleta de votación en la urna, pidió a sus compatriotas elegir a aquellos candidatos en quienes "confían".
"A Dios gracias la campaña electoral ha terminado. Estoy seguro de que el elector ha definido sus preferencias, ahora hay que venir a votar por el partido cuyo programa les parece convincente, a votar por la gente que inspira confianza", declaró a la prensa en el colegio electoral número 2074, al sudoeste de Moscú.
Algunas personas en esa oficina de votación le aplaudieron.
Putin, acompañado de su esposa Liudmila, dijo igualmente que estaba de humor "festivo".
Las urnas se abrieron en Moscú y en las otras grandes ciudades del oeste de Rusia a las 05:00 GMT del domingo, nueve horas más tarde de su apertura en el extremo oriental, debido al enorme territorio de un país en el que hay 11 husos horarios.
Los primeros sondeos a boca de urna y los resultados parciales deben conocerse a las 18:00 GMT, tan pronto cierren los colegios electorales.
Desde Kaliningrado, en la puerta de Europa, a ese lejano Vladivostok, en la costa del Pacífico, en total 109 millones de rusos están llamados a elegir a los 450 diputados de la Duma (la cámara baja del Parlamento), para un mandato de cuatro años.
Pese a los ocho grados bajo cero y las calles heladas, Moscú parecía el domingo una ciudad en fiesta, engalanada con banderas rusas.
"Votaré por Rusia Unida, por Vladimir Putin, porque él nos aumentó el sueldo", declaró Natalia Zavyalova, una profesora de matemáticas de 35 años, mientras esperaba su turno para votar en la oficina 171 de Moscú.
En sus grandes avenidas sólo se venían los paneles de Rusia Unida. "Voten la numero diez", o sea, la lista de Putin, sugería una publicidad electoral colocada ante la escuela donde está instalada la oficina de votación 171.
Como hecho inédito en la historia rusa, el propio Putin participa en los comicios como cabeza de lista del partido en el poder, Rusia Unida, lo que de hecho transforma el escrutinio en un referéndum a favor o contra la política y la persona del Presidente.
En las elecciones participan 11 partidos, pero los sondeos predicen una aplastante victoria de Rusia Unida, que en la actual cámara tiene 297 escaños.
Ahora, podría lograr entre 62 y 67 por ciento de votos, lo que le otorgaría dos tercios de la Duma, seguido por los comunistas y otras formaciones también cercanas al Kremlin.
Según las encuestas, los comunistas lograrían entre 10 y 14 por ciento de los votos y los ultranacionalistas del LDPR de Vladimir Jirinovski entre 6 y 9 por ciento).
Estos resultados amenazan con dejar fuera del parlamento a las fuerzas liberales opositoras y pro-occidentales por primera vez desde la caída de la Unión Soviética en 1991, ya que están muy lejos de esa barrera de 7 por ciento de sufragios necesaria para tener representación en la Duma.
La oposición liberal casi no tuvo voz alguna en la campaña, asfixiada por la superioridad y el control de los medios de comunicación de Rusia Unida.
Desde el extranjero, la transparencia del escrutinio ha sido puesta en duda reiteradamente.
La Canciller alemana Angela Merkel lamentó "la limitada posibilidad de expresión de los militantes de los derechos cívicos" en Rusia, así como el que "los observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) no hayan podido supervisar los comicios".
En caso de que Rusia Unida logre una aplastante victoria, ese triunfo dará a Putin la legitimidad para mantener su influencia después de que abandone el Kremlin, en marzo de 2008, ya que no puede presentarse a un tercer mandato presidencial según la ley rusa.



