Villahermosa entre la anarquía y la conciencia social
A los habitantes de la ciudad de Villahermosa, que padece desde el lunes las inundaciones que anegaron el estado de Tabasco, la zozobra de estos días los hace oscilar entre la anarquía de los saqueos y la conciencia social.
Villahermosa, Tabasco, noviembre 3, 2007.- A los habitantes de la ciudad de Villahermosa, que padece desde el lunes las inundaciones que anegaron el estado de Tabasco, la zozobra de estos días los hace oscilar entre la anarquía de los saqueos y la conciencia social.
En una zona del norte de la capital estatal Villahermosa, separada del centro por las aguas, se vivieron el lunes los peores actos de saqueo desde que comenzó la tragedia.
Cerca de un millar de personas, hombres y mujeres, arrasaron con todo en un supermercado, desde comida y productos de primera necesidad, los más, hasta electrodomésticos, los menos, sin que los funcionarios de la Marina que llegaron al lugar pudiesen hacer gran cosa.
"Sí hay hambre, no lo negamos, lo reconozco, pero porque haya hambre no se vale que se atraque de esa manera", dijo el gobernador del estado, Andrés Granier, en una declaración a la televisión oficial tabasqueña, en la que anunció castigo para los saqueadores.
En la otra punta de la villa, en la Ciudad Deportiva que ha sido habilitada por el Ejército y la Marina como centro de operaciones, se puede ver la otra cara de la moneda.
Decenas de tabasqueños se presentan voluntariamente para ayudar a los militares a cargar los camiones que distribuyen suministros a los afectados.
Y a pesar de que la ciudad vive la peor tragedia de la que los lugareños tienen conciencia y de que el sábado amaneció literalmente cercada por las aguas de los dos ríos que la rodean (el Grijalva y el Carrizal), entre sus habitantes prevalece de momento una civilidad difícil de concebir en tal situación.
En el momento más inesperado, se instala un centro de acopio, ya sea un camión en medio de una calle o en la misma casa del gobernador, la Quinta Grijalva, y en pocos segundos se forma una larguísima pero ordenada fila.
Frente a la Ciudad Deportiva, se ha instalado un centro para encauzar a la gente que quiera abandonar la ciudad a otros puntos del estado en camiones.
El propio secretario estatal de Comunicaciones, Adrián Hernández, orienta altavoz en mano a los interesados. Eso sí, les advierte: "Te dejamos hasta donde llegue el agua, una vez allí tú te las arreglas".
Asegura que el viernes lograron sacar así un millar de personas y a medio centenar en la mañana de este sábado.
En otro punto de la ciudad, autobuses dispuestos por el vecino estado de Veracruz llevan a los cientos de personas que huyen de Tabasco a distintas localidades veracruzanas, donde pueden acudir a los albergues habilitados o ir a casas de familiares o conocidos.
Según Hernández, la comunicación por carretera de la capital tabasqueña con el centro y el norte del país estaba abierta y se esperaba reestablecer en breve las rutas hacia el este.
Pero el aeropuerto había sido cerrado desde el viernes a los vuelos comerciales para recibir exclusivamente aviones con ayuda humanitaria.
En los refugios de Villahermosa, los damnificados se organizan para mantener limpio y ordenado el lugar.
"Nos informan que se ha encontrado ropa en las letrinas, por favor, la ropa ni dentro ni fuera de las letrinas", advierte por megafonía una de las encargadas del Centro de Convenciones, el albergue más grande de la ciudad con 4 mil 800 personas en él.
Muy pocos comercios están abiertos y los hoteles que siguen funcionando lo hacen con su personal notoriamente mermado, mientras en las calles que se salvaron de las aguas el tráfico de vehículos es escaso.
Pocos taxis circulan y casi todos están ocupados, pero no han aprovechado la coyuntura para especular con una subida de precios.
En una de las calles del centro casi totalmente tragada por las aguas, un nutrido grupo de gente espera frente a una veintena de lanchas de la Armada para ser trasladados a sus casas a intentar recuperar algo.
"Voy a ver si puedo rescatar algo, si no me lo han rescatado ya", dice unos de los congregados haciéndose eco de los rumores sobre robos en las casas abandonadas.



