Huyen tabasqueños de inundaciones ante el temor de crisis sanitaria
Cientos de miles de tabasqueños huyeron de las devastadoras inundaciones de la costa del Golfo de México, muchos de ellos a otras partes del país, en medio de informes de saqueos y advertencias de una posible crisis sanitaria.
Villahermosa, Tabasco, noviembre 3, 2007.- Cientos de miles de tabasqueños huyeron de las devastadoras inundaciones de la costa del Golfo de México, muchos de ellos a otras partes del país, en medio de informes de saqueos y advertencias de una posible crisis sanitaria.
El presidente Felipe Calderón, que el viernes recorrió la zona de las inundaciones desde el aire, manifestó que se trata de uno de los peores desastres naturales de los últimos tiempos.
Una semana de intensas precipitaciones hizo que los ríos crecieran y salieran de sus cauces, dejando sumergido bajo el agua a por lo menos el 80% del estado de Tabasco, una región rica en petróleo.
La mayor parte de la capital estatal, Villahermosa, parecía Nueva Orleáns después del huracán Katrina: el agua turbia llegaba hasta la altura de un techo de un segundo piso y la gente esperaba ser rescatada en medio de la desesperación.
Las autoridades reportaron al menos un muerto y suspendieron el suministro de casi todos los servicios, incluyendo el agua potable y el transporte público. Alrededor de un millón de personas -de los dos millones de habitantes del estado- tenían sus casas inundadas o dañadas.
Los alimentos escaseaban y el subsecretario de salud pública nacional, Mauricio Hernández, advirtió sobre posibles brotes de cólera y otras enfermedades derivadas del agua en mal estado.
Hernández expresó que existen posibilidades de que se propaguen enfermedades infecciosas.
Cerca de 150 hospitales y clínicas del estado permanecían fuera de servicio debido a las inundaciones.
Calderón ordenó a las fuerzas armadas y la policía federal que mantengan el orden e impidan saqueos, pero una radio local reportó que un grupo de residentes desesperados había comenzado a saquear supermercados.
Las carreteras que no estaban cubiertas de agua permanecían colmadas de automóviles, mientras los residentes del área intentaban salir de Villahermosa hacia otras zonas menos afectadas.
La mitad de las estaciones de servicio de la ciudad estaban fuera de servicio, pero el éxodo parecía ordenado y no se reportaron hechos de violencia.
Al menos 6 mil personas huyeron a refugios en Coatzacoalcos y la vecina población de Minatitlán, ambos en el vecino estado de Veracruz. Miles más permanecían refugiadas en casas y hoteles.
Las inundaciones no estaban relacionadas con la tormenta tropical Noel, que castigó al Caribe.



