Frágil consenso en el PRD entre críticos y adeptos a López Obrador
Críticos y adeptos de Andrés Manuel López Obrador lograron este fin de semana mantener la unidad en el Congreso Extraordinario del izquierdista Partido de la Revolución Democrática con un frágil consenso sobre la estrategia política a seguir.
México, DF, agosto 19, 2007. Críticos y adeptos del ex candidato a la presidencia de México Andrés Manuel López Obrador lograron este fin de semana mantener la unidad en el Congreso Extraordinario del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) con un frágil consenso sobre la estrategia política a seguir.
La formación, cuya fragmentación en diversas corrientes parece ya crónica, se enfrentaba a una compleja encrucijada tras considerar fraudulentas las elecciones de 2006: marginarse definitivamente de una institucionalidad que considera ilegítima o pasar página y mantenerse en el juego político mexicano.
Al final optó por una posición intermedia, que mantiene un frágil equilibrio entre ambas opciones en un Congreso en el que algunos analistas pronosticaban una fractura poco menos que definitiva pero que preludia nuevas disyuntivas y fricciones para el futuro.
La línea política consensuada entre las dos principales corrientes, que debe ser ratificada este domingo, optó por participar en "todas las discusiones en el Congreso, pero sin reconocer" al gobierno del derechista Felipe Calderón, que se impuso a López Obrador el año pasado por un estrechísimo margen del 0,56%.
Sin bien, el documento pactado concede que el Congreso, donde el PRD consiguió ubicarse como segunda mayor fuerza, es "un espacio para la denuncia, para el debate de las ideas y los programas", adelanta que el partido, sin matices, buscará "impedir que prosperen las propuestas de la derecha".
Además, se decidió rechazar en el futuro cualquier tipo de pacto con el oficialista Partido de Acción Nacional (PAN) o con el ex gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Por otro lado, los delegados perredistas consiguieron ponerse de acuerdo, tras un intenso debate, para realizar una autocrítica que llevó a perder la amplia ventaja con que contaba su candidato en el inicio de la campaña electoral para la Presidencia.
Los adeptos a López Obrador, liderados por Alejandro Encinas, se oponían a admitir cualquier error al considerar que eso significaría reconocer tácitamente la victoria de la derecha.
Los críticos, con el ex senador Jesús Ortega a la cabeza, consiguieron que en el documento final se reconocieran algunas equivocaciones durante la campaña electoral y que hubo "un exceso de confianza generalizado".
No obstante, los obradoristas se opusieron radicalmente a admitir que "la ausencia de Andrés Manuel López Obrador en el primer debate presidencial que fue capitalizado por la derecha", considerado por diversos analistas como uno de los puntos claves del proceso electoral.
Aunque la participación de López Obrador en el Congreso se limitó a un discurso durante la jornada inaugural, el pasado jueves, su sombra planeó durante los debates.
El primer día se pronunció a favor de la unidad al proclamar que "el PRD sólo puede tener como caudillo al PRD" y hacer un llamado a la autocrítica, pero también lanzó advertencias a los que se oponían a su línea y dijo que "una izquierda legitimadora no es más que una derecha tímida y simuladora".
Por su parte, Jesús Ortega definió su postura señalando que "el PRD no está solamente para ser un partido de denuncia, el PRD es un partido que en sus orígenes tiene el objetivo de acceder al poder público".



