Oaxaca en calma pero sigue el conflicto
Amanece Oaxaca en calma, pero el grave conflicto social está lejos de resolverse tras la batalla campal del jueves, que obligó a la PFP a replegarse, acorralada por manifestantes que piden desde hace meses la renuncia del gobernador Ulises Ruiz.
Oaxaca, noviembre 4, 2006.- Amanece la ciudad de Oaxaca en calma, pero el grave conflicto social está lejos de resolverse tras la batalla campal del jueves, que obligó a la Policía Federal Preventiva (PFP) a replegarse, acorralada por manifestantes que piden desde hace meses la renuncia del gobernador Ulises Ruiz.
En un nuevo desafío a las fuertes presiones en su contra, el gobernador reiteró el viernes que no renunciará al cargo ni pedirá licencia y consideró que la situación en la capital, escenario de duros enfrentamientos el jueves, "está muy normalizada".
"Yo no tengo contemplado renunciar" ni pedir licencia, afirmó el gobernador en una rueda de prensa en Oaxaca, pese a que el Poder Legislativo le pidió días atrás que diera un paso al costado.
Este viernes la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) desestimó un recurso de inconstitucionalidad contra la Cámara de Diputados presentado por Ulises Ruiz, quien acusó a los legisladores de excederse en sus funciones por haberlo exhortado a renunciar. Asimismo, el Senado lo conminó a dejar el cargo.
Por su parte, Secretaria de Gobernación (Segob) aseguró el viernes que el despliegue de la PFP en Oaxaca no será permanente, sólo hasta que se restablezca el orden.
"La presencia de la PFP (en Oaxaca) será temporal, sólo durante el tiempo que sea necesario. No está ahí para apoyar o perseguir a alguna de las partes en conflicto", dijo el subsecretario de Gobernación, Arturo Chávez, en un pronunciamiento a la prensa.
En un balance de la primera semana del despliegue de 4 mil 500 elementos de la PFP en Oaxaca, Chávez sostuvo que se "ha logrado recuperar el orden y la vida cotidiana en el centro de la ciudad y los principales accesos de la capital", mientras las actividades económicas y turísticas se reanudaron.
El secretario federal de Seguridad, Eduardo Medina, también aportó su cuota de optimismo al sostener que el orden en la convulsionada ciudad (450 km al sur) quedará restablecido antes de que concluya el mandato del presidente Vicente Fox, el 1 de diciembre.
"Lo que podemos esperar es que se den las condiciones para que este conflicto pueda desahogarse de manera institucional y pacífica", dijo Medina en una rueda de prensa en la capital mexicana.
La moral de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que agrupa a las organizaciones que exigen la dimisión del gobernador, se elevó el viernes tras obligar en la víspera a replegarse a cientos de policías enviados por el gobierno federal, en medio de duros enfrentamientos en la zona de la Ciudad Universitaria.
Los choques del jueves dejaron al menos 74 lesionados, diez de ellos policías, y una treintena de detenidos.
La ciudad colonial fue nuevamente escenario este viernes de movilizaciones opositoras, una de ellas de unos mil 500 opositores y otra de alrededor de 3 mil trabajadores de la salud, quienes están en huelga desde hace un mes y medio, en apoyo a la APPO.
La dirigencia de la APPO hizo un llamamiento tras la retirada de la policía para levantar de nuevo por toda la ciudad las barricadas que habían sido instaladas durante la semana y, según su portavoz, Florentino López, la noche del jueves ya había mil 500 por toda la ciudad.
Sin embargo, nadie ha visto nuevamente esas barreras, que durante meses habían dejado semiparalizada la ciudad y la administración pública.
La PFP mantiene sus posiciones en cinco puntos estratégicos de la ciudad, incluido el Zócalo de la ciudad, donde estaba el campamento base del movimiento rebelde y que ahora está tomado por cientos de agentes.
Entretanto, la APPO descalificó al secretario de Gobernación, Carlos Abascal, como interlocutor en las negociaciones, que están paralizadas por parte de los opositores mientras siga la PFP en la ciudad, y pidió la intervención directa del presidente Vicente Fox.
"Estamos emplazando al presidente para que él mismo pueda atender el problema de Oaxaca, ya que el diálogo que hemos sostenido con la secretaría de Gobernación no ha dejado importantes resultados", dijo Florentino López.
El arzobispo de la ciudad, José Luis Chávez, accedió a ceder la catedral de la ciudad, situada en el Zócalo, para que la oposición celebre una mesa de diálogo con otras fuerzas de la sociedad civil del país como un primer paso a una solución al conflicto.



