Violencia empaña jornada electoral en Tabasco
Las elecciones de este domingo en el estado de Tabasco resultaron ensombrecidas la víspera por ataques a tiros a las casas de dos candidatos a alcalde y una golpiza con tubos de metal a un activista.
Villahermosa, Tabasco, octubre 15, 2006.- Las elecciones de este domingo en el estado de Tabasco resultaron ensombrecidas la víspera por ataques a tiros a las casas de dos candidatos a alcalde y una golpiza con tubos de metal a un activista.
Los hechos de violencia del sábado ocurrieron antes de los comicios que son considerados como un referéndum sobre el impetuoso ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, un político oriundo de Tabasco que apoya al candidato a gobernador por su partido, César Raúl Ojeda.
La mayoría de las encuestas de opinión dadas a conocer antes del cierre de campaña el miércoles muestran a Ojeda atrás del candidato Andrés Rafael Granier, del Partido Revolucionario Institucional. Esto es pese a que el Partido de la Revolución Democrática de Ojeda tuvo una victoria clara en el estado de Tabasco, con 56% de votos, mientras que el PRI recibió sólo el 38% en las elecciones presidenciales del 2 de julio.
En los hechos de violencia, desde automóviles en movimiento fueron atacadas a tiros las casas de los candidatos del PRI a alcaldes en los poblados pequeños de Centla y Huimanguillo, informó la policía estatal. No hubo heridos, ni detenidos.
También en Huimanguillo, un grupo de miembros del PRI se enfrentaron a simpatizantes del PRD en una reyerta que terminó con 10 detenidos. Responsables del PRI dijeron que uno de sus miembros fue hospitalizado en condición grave por golpes con tubos de metal.
La violencia del sábado siguió a las detenciones de al menos 20 miembros del PRI y del PRD entre el jueves y el viernes. Los arrestados portaban al parecer armas, machetes y bates de béisbol.
El sábado, los prisioneros del PRD dieron declaraciones en las que dijeron haber sido torturados para que hiciesen confesiones falsas.
Dirigentes del PRI acusaron a los izquierdistas del PRD de recurrir a la violencia en un intento por boicotear los comicios y ahuyentar a los electores de las mesas de votación.
Los perredistas buscan la confrontación y apuestan a evitar que la gente vote, dijo Georgina Trujillo, jefa del PRI en Tabasco.
El líder nacional del PRD Leonel Cota acusó al PRI de generar problemas para tratar que la gente tema al PRD y vote en su contra.
Durante la campaña por Tabasco, sus rivales pintaron a Ojeda como un extremista vinculado a bloqueos de calles y como un títere de López Obrador, ataques que parecen haber repercutido entre los votantes de clase media en la ciudad capital del estado sureño, Villahermosa.
López Obrador ha acusado al PRI de entregar regalos para comprar votos de electores pobres, una práctica común en las décadas de gobiernos priistas en el país que terminaron en el 2000. El martes, ayudantes del dirigente perredista mostraron un video en que presuntos priistas descargaban miles de bicicletas y botes de pintura.
El vocero local del PRI Norberto López Zúñiga descalificó al video como "propaganda".
En las elecciones del 2 de julio, López Obrador perdió frente al candidato del partido conservador en el poder, Felipe Calderón por apenas 0,6%, lo que representó para la ciudad de México siete semanas de protestas. López Obrador afirmó fue una elección arreglada por la elite en el poder, y prometió formar un gobierno alternativo el mes entrante. El presidente electo Calderón asumirá la presidencia el 1 de diciembre.
Muchos ven a los comicios de Tabasco como un referéndum sobre la posición radical que asumió López Obrador desde julio.
López Obrador dijo que el estado es un campo de batalla crucial para que la izquierda consolide su poder en todo el país.
"Si gana el PRI en Tabasco, nuestros adversarios se burlarán y dirán que hasta en nuestra propia tierra perdemos", dijo López Obrador a reporteros esta semana.
George Grayson, un experto en asuntos mexicanos en la Universidad William & Mary en Virginia, Estados Unidos, dijo que López Obrador pudiera usar la contienda para abrir un nuevo frente en sus protestas de fraude electoral.
"López Obrador ya ha comenzado a gritar sobre víctimas y juego sucio", dijo Grayson. "Tabasco pudiera convertirse en otra espina en el costado del presidente Vicente Fox".



