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Senado de EU aprueba construcción de muro fronterizo

En una de sus últimas tareas antes de irse para hacer campaña, el Senado aprobó la noche del viernes una propuesta para levantar un cerco de mil 126 kilómetros de largo en la frontera con México.

Washington, EU, septiembre 30, 2006.- En una de sus últimas tareas antes de irse para hacer campaña, el Senado aprobó la noche del viernes una propuesta para levantar un cerco de mil 126 kilómetros de largo en la frontera con México.

Los republicanos llegarán a la próxima elección con el mensaje de que han tomado grandes medidas para combatir la inmigración ilegal, incluyendo la aprobación del muro a lo largo de una tercera parte de la frontera y un pago adelantado de mil 200 millones de dólares para ello.

Nadie sabe cuánto costará la construcción de la valla fronteriza, pero una propuesta separada también encaminada a la Casa Blanca otorga un adelanto de 1.200 millones de dólares para levantarla.

Un cerco de 23 km de largo que se está construyendo en San Diego ya tiene un costo de 126,5 millones.

La iniciativa de ley del cerco fue aprobada por la Cámara de Representantes hace dos semanas. El Senado la aprobó el viernes por 80 votos contra 19 y la envió al presidente George W. Bush.

Aparte de los fondos para comenzar la construcción del muro, una iniciativa de ley de Seguridad Interna, que se discutía el viernes en el Congreso, incluye 380 millones para contratar a otros mil 500 agentes para la Patrulla Fronteriza y dinero para construir centros de detención con el fin de retener a 6 mil 700 ilegales más hasta que puedan ser deportados.

La propuesta del cerco se convirtió en septiembre en el enfoque de los congresistas republicanos luego que dejaron de lado el pedido del presidente de regularizar el estatus migratorio de millones de indocumentados.

Aparte de los fondos señalados en la propuesta de gastos de Seguridad Interna, el líder de la bancada republicana de la cámara baja, el republicano John Boehner, citó la orden de Bush de enviar agentes de la Guardia Nacional a la frontera y el aumento de arrestos de inmigrantes ilegales en centros laborales.

"La percepción que ha sido mostrada equivocadamente es que el gobierno estadounidense, nuestro Congreso, no está cumpliendo al pueblo de Estados Unidos con un gran problema que está allí enfrente", dijo el líder de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist. "Nosotros estamos activos".

Demócratas e intercesores de inmigración dicen que los republicanos a duras penas pueden declararse victoriosos.

Los legisladores republicanos no lograron la aprobación de medidas para deportar a pandilleros inmigrantes y dar más autoridad a policías locales para que hicieran cumplir las leyes de inmigración.

La jefa de la bancada demócrata en la cámara baja Nancy Pelosi, de California, dijo que los progresos en la seguridad fronteriza que presumen los republicanos no están a la altura de las más amplias reformas que su partido apoyó. Lo que los republicanos consideran logros se quedan "muy distantes de lo que han propuesto los demócratas una y otra y otra vez", señaló.

Luego de un debate que se prolongó más de tres meses, el Senado aprobó en mayo un radical proyecto de inmigración que combinaba medidas más duras en la aplicación de la ley en la frontera con nuevos programas de trabajadores invitados y un plan para dar a millones de indocumentados ya asentados en Estados Unidos la posibilidad de lograr la ciudadanía.

A pesar del resonante apoyo de Bush a la iniciativa, la cámara baja la soslayó y prefirió apegarse al proyecto que había aprobado cinco meses atrás para tratar como delincuentes a los inmigrantes ilegales y a las personas que les ofrecieran ayuda.

En lugar de negociar un acuerdo con el Senado, los líderes republicanos arrancaron numerosas disposiciones del proyecto de la cámara baja para someterlas a nuevas votaciones en las dos instancias legislativas en las dos últimas semanas.

"Han sido dos años de un debate de gran visibilidad y elevado volumen en términos de cuál camino seguir en el sistema de la inmigración", dijo Frank Sharry, director ejecutivo del Foro Nacional de Inmigración. Al final, el debate terminó en un empate, indicó.

El senador demócrata Edward M. Kennedy consideró que el muro era "una extraordinaria pegatina como solución a un problema complejo".

"Es un plan cómodo que tendrá poco efecto en el mundo real", insistió. "Todos sabemos de qué se trata. Puede ser una buena política, pero es una mala política de inmigración. Eso no es lo que los estadounidenses quieren", expresó.

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