Italia logra el tetracampeonato en noche triste para Zidane
Italia logró su cuarto título de Copa del Mundo de fútbol, al derrotar a Francia por 5-3 en los penales, luego del empate 1-1 en un alargue que resultó trágico para Zinedine Zidane, que fue expulsado en su partido de despedida por una reacción violenta.
Berlín, Alemania, julio 9, 2006.- Italia logró su cuarto título de Copa del Mundo de fútbol, al derrotar a Francia por 5-3 en los penales, luego del empate 1-1 en un alargue que resultó trágico para el ídolo francés Zinedine Zidane, que fue expulsado en su partido de despedida por una reacción violenta.
Con esta victoria, Italia une una cuarta estrella a su palmarés, después de las victorias en 1934, 1938 y 1982. De esta forma, dejó atrás a Alemania con sus tres títulos mundiales y es la selección que más se acerca de Brasil y sus cinco coronas.
Italia rompió también el maleficio que sufría desde 1994, cuando en la final del Mundial de Estados Unidos perdió ante Brasil también desde los 12 pasos.
Este domingo, Andrea Pirlo, Marco Materazzi, Daniele de Rossi, Andrea del Piero y Fabio Grosso anotaron sus disparos para darle a Italia su cuarta estrella dorada.
"Ya gané títulos nacionales y europeos, pero jamás había tenido una alegría tan grande. Es la satisfacción más grande que puede tener un entrenador. Dedico esta victoria a mi familia y a estos jugadores fantásticos, que dieron muestra de un gran corazón", dijo Marcello Lippi, técnico de Italia.
En el tiempo reglamentario, el gol de Francia había sido anotado por Zinedine Zidane a los 7 minutos de juego, de tiro penal, aunque Materazzi consiguió el empate a los 19 minutos al conectar de cabeza un tiro de esquina de Andrea Pirlo.
Zidane, que se despedía del fútbol, se fue a los vestuarios en el minuto 110, ya el tiempo extra, expulsado por aplicarle un violento cabezazo en el pecho a Materazzi.
"(Marco) Materazzi fue el hombre del partido (porque provocó la expulsión), no fue (Andrea) Pirlo. Que haya terminado de esta forma, es triste. Ha tenido una gran carrera e hizo un gran Mundial", señaló Raymond Domenech, técnico galo.
Francia se adelantó pronto en el marcador. Fabien Barthez sacó desde su arco un largo pelotazo, Henry conectó de cabeza y Florent Malouda se escapó de la zaga italiana, pero fue derribado por Materazzi dentro del área.
Zidane ejecutó el penal con impresionante frialdad, tocando suave y elavado al centro del arco de Gianluigi Buffon. Caprichosamente, la pelota rebotó en el travesaño, pero cayó dentro del arco.
Francia se plantó en el terreno con una novedad táctica, ya que situó a Malouda explotando las entradas en diagonal entre Cannavaro y Gianluca Zambrotta, mientras que Henry se volcaba más hacia la izquierda, en una tentativa de abrir espacios.
Italia apostó a la movilidad de Mauro Camoranesi por el flanco derecho, buscando las espaldas de Eric Abidal, mientras que por el izquierdo intentaba sorprender con las veloces subidas de Grosso.
Sin embargo, el esquema italiano sufría por la severa vigilancia de Claude Makelele y Patrick Vieira sobre Franceso Totti, pero la movilidad de Pirlo equilibró el partido.
A los 19 minutos, Pirlo cobró un córner y Materazzi subió escasamente una pulgada más que Patrick Vieira, apenas lo suficiente para conectar un cabezazo que sorprendió a Barthez y decretar el 1-1.
A los 35, la squadra azzurra tuvo una oportunidad inmejorable de ponerse al frente en el marcador. Pirlo volvió a cobrar con maestría un tiro de esquina y el grandote Luca Toni superó a Lilian Thuram, pero el balón tocó el travesaño y se fue.
En el arranque del segundo tiempo, Francia recomenzó con más objetividad. En apenas tres minutos Henry generó dos claras oportunidades de gol, pero no tuvo claridad para definir.
Lippi movió sus piezas y lanzó al terreno al atacante Vincenzo Iaquinta y al mediocampista Daniele De Rossi, retirando al poco eficiente Simone Perrotta y a un Totti que prácticamente era un espectador de lujo.
A los 104 minutos de juego, Willy Sagnol cruzó el balón al área y Zidane saltó sin marcadores para cabecear, pero Buffon logró desviar el balón sobre el travesaño con un esfuerzo supremo.
La historia tuvo un giro inesperado al minuto 110, cuando Zidane, quien se aprestaba a despedirse del fútbol por todo lo alto, manchó su campaña al aplicarle un cabezazo en el pecho a Materazzi, recibiendo la tarjeta roja del árbitro argentino Horacio Elizondo.
Con los dos equipos completamente cansados, la squadra azzura hizo valer sus nervios de acero en los tiros penales para quedarse con el trofeo dorado.
En la visión de Domenech "se podrían decir cosas, pero son los italianos los campeones del mundo. Ellos se armaron para llegar a los tiros penales. Para ellos, era la única salida posible", dijo frustrado.
"Es la victoria de un equipo que tal vez no tenga un juego lindo, pero sí un gran corazón. Es el triunfo de un grupo auténtico", afirmó Gatusso.



