Cuestionan condiciones de seguridad de la mina que se derrumbó en México
La compañía minera que explota el yacimiento de carbón en San Juan de Sabinas, en el norte de México, donde están atrapados desde hace cuatro días 65 mineros, adquirió una sólida reputación de no respetar las normas de seguridad ni el derecho laboral.
San Juan de Sabinas, México, febrero 22, 2006.- La compañía minera que explota el yacimiento de carbón en San Juan de Sabinas, en el norte de México, donde están atrapados desde hace cuatro días 65 mineros, adquirió una sólida reputación de no respetar las normas de seguridad ni el derecho laboral.
El presidente del sindicato de los mineros de México, Napoleón Gómez, está furioso con los dirigentes del Grupo México, que posee la mina Pasta de Conchos, donde los trabajadores están atrapados desde el domingo con escasas posibilidades de sobrevivir.
"La mina es una de las más atrasadas desde el punto de vista tecnológico", afirma Gómez. "Los mineros de Pasta de Conchos fueron siempre muy críticos de las condiciones de seguridad en vigor en la mina, pero las empresas prefieren la productividad y los beneficios antes que la integridad física y la salud de los mineros", agrega.
"Hemos presionado a la empresa para que mejore las condiciones de seguridad", añade el sindicalista, y "durante los últimos cuatro años lanzamos doce huelgas contra Grupo México por aumentos salariales o problemas de seguridad".
En un comunicado, el Sindicato mexicano de trabajadores mineros apuntó que la firma se caracteriza "por su negativa constante a revisar las medidas de seguridad e higiene y la entrega del equipo de trabajo completo".
"Ante la tragedia que viven los agremiados" de esa localidad, el sindicato "insistirá en la necesidad de regular la situación laboral de todos los trabajadores contratistas o terceros", añadió el documento.
Esta propuesta, añadió el gremio, "siempre" ha sido obstaculizada "tanto por las empresas como por la autoridad laboral".
Para las familias de los mineros que acampan a la entrada de la veta, esto no ofrece la menor duda, las negligencias en materia de seguridad están en el origen de la tragedia. Sus maridos, padres o hijos ya les habían alertado del riesgo que corrían.
El líder sindical destaca que la mitad de los mineros atrapados en el fondo de la mina son jornaleros mal pagados, mal formados y explotados. Ese recurso a los prestatarios de servicios externos representa, según él, un peligro.
En el estado de Coahuila, que alberga al 95% de las minas de carbón de México, las firmas que emplean a mineros no sindicalizados se multiplican y ofrecen condiciones de trabajo "aún peores" que en los yacimientos tradicionales, afirma Napoleón Gómez.
Zacarías Santiago, de 59 años, da testimonio de los riesgos físicos del trabajo de minero. Tiene una incapacidad física del 80% desde que una barra de acero mal fijada le quebró los huesos en esta misma mina. Fue hace más de 20 años.
"No cambió nada. Los compañeros me lo dicen todos los días. Todavía se violan deliberadamente las reglas de seguridad. Si hubiera una buena ventilación, no hubiera habido acumulación de gas (causa de la explosión)", denuncia el jubilado que hoy recibe alrededor de 100 dólares por mes.
"Siguen trabajando porque no hay otras oportunidades, van a la mina con el miedo de morir", agrega Zacarías Santiago.
De acuerdo con el sindicato minero, los trabajadores de Pasta de Conchos ganan 130 pesos por día (12,2 dólares).
El ex gobernador del estado de Coahuila, Eliseo Mendoza descarta la tesis de la falla profesional. "Siempre son las empresas las responsables de los accidentes", dice ante una muchedumbre de familiares de víctimas y periodistas.
Los directivos de la compañía minera no quieren manifestarse sobre el tema, se limitan a declarar que una inspección de la mina, realizada el 7 de febrero, no encontró nada que justificara el cierre.



