OMC busca acuerdo mínimo en medio de la violencia en Hong Kong
El director general de la OMC, Pascal Lamy, dio una de cal y otra de arena con un proyecto por la reunión ministerial de Hong Kong del fracaso total, mientras la calle se convirtió en una batalla campal entre policía y manifestantes antimundialización.
Hong Kong, diciembre 17, 2005.- El director general de la OMC, Pascal Lamy, dio este sábado una de cal y otra de arena con un proyecto de declaración que intenta salvar la reunión ministerial de Hong Kong del fracaso total, mientras la calle se convirtió en una batalla campal entre policía y manifestantes antimundialización.
La policía tuvo que hacer uso de gases lacrimógenos, espuma de mostaza y mangueras de agua para repeler a las centenas de manifestantes, en su mayoría enfurecidos campesinos surcoreanos, que intentaban llegar al Centro de Convenciones, donde los miembros de las 149 delegaciones intentan salvar los muebles de la Ronda de Doha, de lo que supondría un segundo fracaso, después de Cancún (2003).
Lamy puso negro sobre blanco la fecha del "2010" ó "5 años después de la entrada en vigor de la Ronda de Doha", aunque entre corchetes, lo que significa que todavía no está aceptada por la Unión Europea, la única objetora, para empezar a desmantelar los 2.500 millones de dólares que concede en subsidios a la exportación de productos agrícolas, terriblemente injustos para los exportadores del tercer mundo.
También prevé la elaboración de "modalidades detalladas" para asegurar que al mismo tiempo se eliminen "todas las formas de subvención" a las exportaciones, exigiendo acciones similares a Estados Unidos, Australia, Canadá y Nueva Zelanda.
El comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, mantuvo su firmeza. "Esperamos que nos presionen (en la reunión de) esta noche sobre los subsidios a la exportación. Defenderemos nuestros intereses", dijo preparando a lo que será sin duda otra larga batalla, después de más de diez horas ininterrumpidas de negociación hasta la madrugada del sábado sin cambiar una coma de su guión.
La adopción el viernes por la noche del presupuesto europeo para el periodo 2007-2013, que incluye una cláusula de revisión de los gastos comunitarios a partir de 2008, quizá permita cambiar los ánimos de los negociadores comunitarios, aunque los gastos de la Política Agrícola Común están asegurados hasta 2013, fecha que podría coincidir con una reforma.
Lamy recoge también una de las reivindicaciones de los países en desarrollo, que podrán reducir sus respectivos aranceles a la importación de productos industriales respetando un "equilibrio" entre los productos agrícolas e industriales, o sea, que les permite vincular esas reducciones a las concesiones que hagan los países ricos en agricultura.
Según este proyecto de declaración, que debe ser aprobado o rechazado por los 149 países de la OMC reunidos en Hong Kong hasta el domingo, las tarifas aduaneras aplicadas a las importaciones de productos industriales serán reducidas en todos los países a niveles máximos que todavía deben ser discutidos.
Los países desarrollados defienden el principio de una fórmula armonizadora para eliminar las crestas tarifarias de los países en desarrollo. Pero el texto subraya que los países desarrollados tendrán que reducir más sus aranceles aduaneros que los países en desarrollo.
De ser aprobado, este texto será un "micropaso" en la buena dirección, según el canciller brasileño, Celso Amorim, líder del cohesionado G20, y permite mantener abierta la perspectiva que Doha sigue siendo la Ronda del Desarrollo, el objetivo con que nació en la capital de Qatar en 2001.
"Creo que ahora sí se están definiendo métodos comunes aceptados por los tres principales actores para acceso a mercados y reducción de apoyos internos", declaró más optimista a la AFP el ministro de Agricultura de México, Francisco Mayorga.
La propuesta de Lamy también contempla que los países desarrollados, en particular los 4 mil millones que otorga Estados Unidos a sus productores de algodón, se supriman para el 2006.
Como las espadas siguen en alto y los técnicos y ministros están demostrando que no pueden hacer mucho más, Amorim volvió a sugerir la idea de su presidente Luiz Inacio Lula da Silva, que los líderes del mundo le den la "inyección política" que necesita la Ronda si se quiere concluir para finales del 2006.



