Aprueba EU dura reforma de leyes sobre inmigración
La Cámara de Representantes aprobó una dura reforma de las leyes de inmigración, que incluye una gran ampliación del muro que separa a Estados Unidos de México y que ya provocó una fuerte tensión entre ambos países en los últimos días.
Washington, EU, diciembre 17, 2005.- La Cámara de Representantes aprobó a última hora del viernes una dura reforma de las leyes de inmigración, que incluye una gran ampliación del muro que separa a Estados Unidos de México y que ya provocó una fuerte tensión entre ambos países en los últimos días.
La propuesta fue adoptada por 239 votos a favor y 182 en contra y supone el rechazo de un programa para 'invitar' a territorio estadounidense a trabajadores procedentes de otros países propuesto por el presidente George W. Bush.
"Estados Unidos cuenta con un rico pasado de inmigración y sigue beneficiándose de la llegada de ciudadanos de otras culturas y nacionalidades. Sin embargo, en esta época de terrorismo no podemos ser negligentes en el control de nuestras fronteras", afirmó el presidente de la Cámara, el republicano Dennis Hastert tras la aprobación del proyecto de ley.
"Me congratulo con la Cámara de Representantes por haber aprobado una fuerte reforma de las leyes de inmigración", declaró por su parte el presidente estadounidense en un comunicado hecho público tras la votación.
En cuanto a la propuesta para acabar con el derecho automático a la ciudadanía estadounidense para todos aquéllos nacidos en el territorio nacional de los EEUU presentada por algunos conservadores no logró el apoyo necesario.
El futuro de la polémica reforma sobre la legislación en materia de inmigración es, sin embargo, aún incierto, a falta de su votación en el Senado.
La cancillería mexicana reaccionó de inmediato a la iniciativa estadounidense y precisó en un comunicado que ella no contribuirá al mejor manejo del fenómeno migratorio.
La iniciativa "se concentra exclusivamente en acciones de seguridad fronteriza y reforzamiento de la procuración de justicia en el ámbito migratorio", se lamentó la secretaría de Relaciones Exteriores de México.
La Ley de Control de la Protección Fronteriza, Antiterrorista y Control de la Inmigración Ilegal aprueba la construcción de al menos mil kilómetros de muro fronterizo entre ese país y México y convierte en delito la presencia de inmigrantes indocumentados en territorio estadounidense.
"Una reforma que sólo contemple el tema de la seguridad, no contribuirá a un mejor manejo bilateral e integral del fenómeno migratorio", precisó la cancillería mexicana.
Agregó que México insistirá en solicitar a Washington "el establecimiento de nuevos mecanismos que permitan una migración legal, segura y ordenada".
Antes de la votación de Washington, la Comisión Nacional de Derechos Humanos mexicana emitió un comunicado en el que afirmó que la construcción de un muro en la frontera entre México y Estados Unidos por parte del gobierno de Washington criminaliza la migración.
"La construcción de una barrera (...) materializa la tendencia de criminalizar la migración con bardas cuyas características remiten al recuerdo del Muro de Berlín", advirtió el documento.
Según un reciente estudio efectuado por el departamento responsable del presupuesto del Congreso estadounidense, uno de cada siete trabajadores de Estados Unidos es inmigrante y más del 70% del total procede de México y Centro América.
El número de inmigrantes ilegales en territorio estadounidense se estima entre 8 y 12 millones.
El miércoles, el presidente mexicano Vicente Fox había expresado su esperanza de que México y Estados Unidos fueran capaces de lograr un acuerdo sobre inmigración en 2006 para "poner fin a la penosa situación que tenemos actualmente".
Fox subrayó con fuerza su oposición a la construcción de nuevos muros entre ambos países -algo que, en cambio, Washington querría extender a los 3 mil 200 kilómetros de frontera que separan ambos territorios- y destacó la contribución de los inmigrantes mexicanos a la economía estadounidense.
"La violación de los derechos humanos y laborales no protegerá la economía estadounidense", añadió Fox.



