Telecom aguarda como una novia la puja Telmex
La ruptura del acuerdo con Telmex para la compra de Telecom dejó a la empresa estatal colombiana, como una novia en la puerta de la iglesia, a la espera de nuevos pretendientes, anticipando una puja cerrada con Telefónica de España.
Bogotá, Colombia, octubre 1, 2005.- La ruptura del acuerdo con la mexicana Telmex para la compra de Telecom dejó a la empresa estatal colombiana, líder de la telefonía fija local, como una novia en la puerta de la iglesia, a la espera de nuevos pretendientes, anticipando una puja cerrada con Telefónica de España.
Luego de una aguda controversia por el preacuerdo alcanzado el 26 de agosto con el multimillonario mexicano Carlos Slim, dueño de Telmex, el gobierno colombiano anunció el miércoles la suspensión del negocio cuyo monto ascendía a 350 millones de dólares.
La decisión se tomó tras advertencias del contralor general (veedor del fisco), Antonio Hernández, de que la transacción -defendida con vehemencia por Bogotá- era inconveniente para Colombia Telecomunicaciones porque perdería unos 228 millones de dólares, y se debía abrir una subasta pública.
El pacto, anunciado con gran despliegue en Bogotá por Slim y el presidente colombiano, Alvaro Uribe, comprometía a la multinacional a invertir 350 millones de dólares para hacerse con el 50% más una acción de Telecom.
De esa cifra, 90 millones de dólares serían pagados con acciones de Comcel, la más importante operadora de telefonía móvil en Colombia con 9,1 millones de usuarios, de un total de 15 millones.
En consecuencia la estatal Telecom accedería al sector de la telefonía celular, mientras que Telmex lo haría a la telefonía fija colombiana, a través de su filial en Bogotá.
Adicionalmente, según el gobierno, con la operación se generarían recursos para el pago a más de 16.300 pensionados por un monto anual de 402.000 millones de pesos (unos 174,8 millones de dólares) durante 15 años, con un incremento anualizado de la tasa de inflación más cuatro puntos.
Tras el fracaso de la transacción, Telmex dejó ver su molestia y no descartó retirarse de la puja, lo que dejaría el camino libre a Telefónica, que también ha mostrado interés en Telecom entrando en contactos al más alto nivel.
Con seis millones de líneas, la empresa española es la segunda operadora de teléfonos móviles en Colombia a través de su filial Movistar.
Las dos trasnacionales sostienen un pulso en Latinoamérica que se avivó en los últimos meses, especialmente por una agresiva campaña de Telmex para acceder a mercados dominados tradicionalmente por Telefónica.
Arturo Elías Ayub, vocero de la empresa mexicana, descartó sin embargo presiones de su competidor sobre el gobierno colombiano.
El presidente de Telecom, Alfonso Gómez, confió en que Telmex participe en la subasta señalando que está "convencido de que su oferta es buena y genera valor".
Por ahora no se conoce una propuesta formal de Telefónica, mientras se especula que en la licitación podría terciar Telecom de Italia, aunque expertos evocan que esta compañía anunció recientemente que concentrará sus inversiones en países como Argentina y Brasil.
El tropiezo con Telmex generó cuestionamientos al gobierno colombiano por parte de analistas y legisladores, que coincidieron en manifestar que hubo "improvisación" y que el país quedó en "ridículo".
"Si se va a vender o a transformar un activo público de la magnitud de Telecom, no se puede negociar con cliente amarrado de antemano y sin una valoración de un tercero independiente", opinó el ex ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo.
"Debemos evitar volver a hacer el oso", afirmó Sergio Clavijo, director de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), mientras que el ex ministro de Hacienda, Rudolph Hommes, sostuvo que "se improvisó".
Entretanto, congresistas opositores promueven una moción de censura contra la ministra de Comunicaciones, Marta Pinto, y un juicio de responsabilidades contra los directivos de Telecom.
"Me parece que los funcionarios que hacen más o menos de lo que la ley les señala deben responder y pagar con sus cabezas burocráticas por estos errores", aseguró el senador Hector Elí Rojas.
Su colega Edgar Artunduaga previó que el magnate mexicano se retirará de la puja debido al desplante que sufrió. "Lo hicieron vestir de novio, asistir a una ceremonia e ilusionarse con un acuerdo que estaba muy lejos de realizarse debidamente", comentó el vicepresidente del Senado.



