Protestan ecologistas contra la Fórmula 1
Unos 500 ecologistas, encabezados por el líder francés del movimiento antiglobalización José Bové, se congregaron ante la alcadía de Magny-Cours, donde se corrió el Gran Premio de Francia, para protestar contra la Fórmula 1.
Magny-Cours, Francia, julio 3, 2005.- Unos 500 ecologistas, encabezados por el líder francés del movimiento antiglobalización José Bové, se congregaron este domingo ante la alcadía de Magny-Cours, localidad del circuito del mismo nombre donde se corrió el Gran Premio de Francia, para protestar contra la Fórmula 1.
"La Fórmula 1 es un arma de destrucción de masas. Estamos aquí para oponernos a una sociedad del absurdo, a una lógica del beneficio que desdeña la realidad del planeta", declaró Bové al hacer un llamamiento a los manifetantes a movilizarse de cara a la próxima cumbre de la Organización del Comercio Mundial, en Hong Kong, en diciembre próximo.
A continuación, un grupo de los manifestantes se trasladaron a la entrada del circuito de Magny-Cours donde instalaron dos bidones de gasolina, "símbolo de la disminución de los recursos naturales", según explicaron.
Los manifestantes llevaban también pancartas en las que se podían leer eslóganes como "vive más con menos" y "la carrera o la vida", mientras al ritmo de un acordeón coreaban "el petróleo no nos importa, la energía es nuestra".
Alonso logra primer triunfo de Renaul en 22 años en GP de Francia
El español Fernando Alonso ofreció este domingo a su escudería, Renault, su primera victoria en los últimos 22 años en el Gran Premio de Francia de Fórmula 1, al cruzar la meta de Magny-Cours casi parado para saborear el triunfo con los miles de aficionados presentes en el circuito.
Alonso entró en "cámara lenta" en la meta de Magny-Cours, y levantó la mano con los cinco dedos extendidos en señal de los triunfos logrados en la presente temporada.
La escudería gala vivió, asimismo, su gran momento de gloria delante de su público, ante el que no había vuelto a conocer los laureles de la victoria desde el lejano 1983, cuando Alain Prost al voltante de otro Renault, se impuso en el Gran Premio corrido en Castelet.
"Estoy muy contento, el fin de semana fue fantástico. La carrera fue perfecta. Estuvo muy bien para nuestro público y nuestro presidente", declaró satisfecho Alonso en francés tras su victoria, en referencia al nuevo presidente y director general de Renault, Carlos Ghosn.
En un circuito repleto de espectadores, vestidos con los colores de Renault, Alonso partió desde la "pole" y no perdió el liderato de la carrera desde la primera vuelta, dando una lección de superioridad a sus rivales en el Mundial, que lidera con 69 puntos, 24 más que el segundo, el finlandés Kimi Raikkonen (McLaren-Mercedes).
Pese a que la carrera no ofreció sorpresa alguna y confirmó la supremacía de Alonso, su gran protagonista fue Raikkonen, que partió desde el decimotercer puesto de la parrilla debido a una penalización de diez puntos por haber cambiado el motor de su monoplaza tras el entrenamiento del viernes.
El finlandés logró el segundo lugar del podio gracias a una estrategia de sólo dos entradas en boxes, contra las tres que realizaron la mayor parte de sus adversarios, incluido Alonso.
"El segundo puesto es mejor que nada porque, sólo perdí dos puntos con respecto a Alonso, no es un desastre", manifestó Raikkonen quien, sin embargo, no pudo ocultar su desilusión por la penalización recibida, "sin la cual, hubiéramos podido ganar o, al menos, luchar por la victoria", explicó.
A mitad del Campeonato, y cuando faltan nueve Grandes Premios por disputar, el finlandés consideró que lograr el título del Mundial "se convierte cada carrera en algo más difícil", si bien precisó que, "pese a ser duro, no vamos a tirar la toalla".
Lo mismo opinó el tercer clasificado en el Gran Premio francés, el séptuple campeón del mundo, el alemán Michael Schumacher (Ferrari).
"Si vemos nuestro ritmo en la temporada, el tercer lugar es el mejor que pudimos lograr", reconoció Schumacher al lamentar haber estado bloqueado durante 18 vueltas detrás del Toyota del italiano Jarno Trulli y, después, detrás del McLaren-Mercedes del colombiano Juan Pablo Montoya.
"Si nuestra estrategia hubiera funcionado perfectamente, podríamos haber terminado por delante de Raikkonen", indicó el alemán, tercero en la clasificación Mundial, con 40 puntos, y por lo tanto, cada vez más lejos de optar a un octavo título de campeón del Mundo.



