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Washington en alerta: evacuaron la Casa Blanca y despegaron jets de combate

La Casa Blanca y el Capitolio fueron evacuados durante 15 minutos después de que una avioneta entró al espacio aéreo restringido. Las autoridades de seguridad en varios edificios gubernamentales más, incluyendo el Departamento del Tesoro y la Corte Suprema, ordenaron que las personas en el interior se desplazaran a sitios más seguros.

Washington, Estados Unidos, 11 de mayo, 2005.- Un alerta máxima fue decretada este miércoles en Washington, provocando la evacuación de la Casa Blanca y el despegue de cazas supersónicos en misión de combate, cuando un avión violó por causas desconocidas en un primer momento, el espacio aéreo restringido.

El alerta fue activada por el ingreso sin autorización "de un pequeño avión privado en el espacio aéreo restringido de Washington", dijo la portavoz del departamento de Seguridad Interior, Valerie Smith.

Durante la emergencia, que incluyó la evacuación de la Casa Blanca y el Congreso durante 15 minutos, el presidente George W. Bush se encontraba fuera de la Casa Blanca, practicando bicicleta en un sendero rural de los suburbios de Washington.

Por el contrario su esposa, Laura, y el vicepresidente Dick Cheney, estaban en la sede del gobierno estadounidense, y fueron evacuados de urgencia, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, quien no precisó si fueron llevados a los refugios subterráneos o fuera del edificio.

Dos cazas supersónicos F-16 despegaron de la Base Andrews, en los suburbios de Washington y se dirigieron a interceptar al avión privado que hacía caso omiso a las órdenes radiales de alejarse de la capital, agregó el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan una hora después de finalizado el incidente.

Los pilotos de los F-16 lanzaron dos bengalas frente al avión y entonces, cuando la máquina se encontraba a menos de 5 kilómetros de la Casa Blanca, cambió su rumbo y, ya escoltada por un helicóptero Black Hawk, se dirigió hacia el aeródromo de Frederick, en el suburbio norte de la ciudad.

Al descender el avión, su piloto, vestido con un pantalón corto y camisa clara, fue detenido, esposado y escoltado hasta un vehículo policial que aguardaba cerca de la pista, mostraron imágenes de cadenas de televisión estadounidenses.

La violación del espacio aéreo de la capital estadounidense por el avión puso en marcha el dispositivo de emergencia. En el Congreso se accionaron las sirenas mientras los servicios de seguridad ayudaban a evacuar a legisladores, empleados y visitantes.

Testigo involuntario de la evacuación abrupta fue el presidente de El Salvador, Antonio Saca, quien viajó a Washington para cabildear en favor de la aprobación del Tratado de Libre Comercio con América Central.

Saca, y otros presidentes centroamericanos, estaba en el Capitolio cuando se declaró el alerta. Ahora "estoy tranquilo gracias a Dios después de vivir este momento de mucho estrés aquí en Washington", dijo el jefe de Estado.

El espacio aéreo de Washington es zona restringida desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 cuando dos aviones de línea secuestrados fueron estrellados contra las Torres Gemelas de Nueva York, un tercero contra el Pentágono y un cuarto se estrelló en ruta hacia Washington.

Un incidente similar ocurrió en junio, junto antes de los funerales del ex presidente Ronald Reagan, cuando el avión que transportaba a un gobernador ingresó por error en el espacio restringido.

Esto ocurre luego que el martes una granada, aparentemente de producción soviética, pero desactivada, fue hallada en Tiflis, capital de Georgia, cerca de la tribuna en la cual George W. Bush pronunciaba un discurso frente a 150 mil personas.

"Una granada, aparentemente de producción soviética, fue encontrada (...) a 50 metros de la tribuna, en el momento en que los dos presidentes (Bush y su homólogo georgiano Mijail Saakachvili) se encontraban allí", declaró el jefe del Consejo de Seguridad de Georgia, Guela Bejuachvili, a la prensa.

"La granada no estaba activada" y "no planteaba ningún peligro", añadió Bejuachvili, precisando que se trataba de una granada de mano, y que no había sido "lanzada", sino que fue encontrada por un miembro de los servicios de seguridad georgianos.

"No fue un intento de asesinato, la granada estaba escondida en el suelo", insistió el portavoz de la presidencia Vano Noniachvili.

"La vida del presidente nunca estuvo amenazada", afirmó por su parte en Washington Scott McClellan. "Los servicios secretos y el FBI continúan las investigaciones", destacó.

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