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La Iglesia se prepara para la sucesión del Papa

Las autoridades romanas ultimaban su imponente dispositivo para recibir al millón de personas que se espera para despedir al papa Juan Pablo II, cuyo estado es "gravísimo", mientras que la Iglesia Católica se preparaba para la sucesión.

Ciudad del Vaticano, Abril 2, 2005.-Las autoridades romanas ultimaban su imponente dispositivo para recibir al millón de personas que se esperan para despedir al papa Juan Pablo II, que falleció a sus 84 años, mientras que la Iglesia Católica se preparaba para la sucesión.

"Sonreía con la mirada" y "no mostraba ninguna señal de sufrimiento, a pesar de que su respiración era difícil", afirmó a la prensa el cardenal italiano Francesco Pompedda, quien visitó el viernes al Pontífice en sus aposentos.

"No tuve la impresión de ver a un agonizante", agregó.

Unos metros más abajo, más de 70 mil fieles, en su mayoría italianos y polacos, continuaban rezando por su alma en la plaza San Pedro del Vaticano, donde se registraba un ir y venir constante, lo mismo que ocurre en muchos países del mundo católico.

Mientras, el ayuntamiento de Roma creó un comité extraordinario para poner en marcha un plan de seguridad, asistencia y alojamiento destinado a los cientos de miles de peregrinos, turistas y autoridades de todos los continentes que lleguen a partir de este fin de semana a rendir tributo a Juan Pablo II.

Ante la inminencia del final del papado de Karol Wojtyla, que con casi 27 años en su dirección habrá sido uno de los más largos de la historia, la Iglesia empieza a preparar también las etapas que llevarán a la elección de un sucesor.

Varios cardenales emprendieron viaje para participar en este histórico momento, como el arzobispo primado de México, Norberto Rivera, que era esperado en Roma.

"El propósito es acompañar al Santo Padre en lo que le quede de vida, y esperamos poder participar en los acontecimientos siguientes", declaró el arzobispo Rivera en el aeropuerto de la ciudad de México antes de embarcarse para Roma.

Rivera no fue el único en evocar la sucesión.

El cardenal brasileño Claudio Hummes, que aparece en la lista de 'papables', también se refirió a ella al desgranar los tres desafíos que esperan al futuro jefe de la Iglesia Católica: responder a los progresos de la biotecnología y la bioética, hacer frente a la creciente pobreza y proseguir el diálogo con otras religiones.

En total, 117 cardinales electores -entre ellos 21 latinoamericanos- tienen derecho a voto en el futuro Cónclave, aunque podrían ser 118 si se da a conocer el nombre del cardenal "secreto" nombrado por el Papa en 2003.

Para que ese cardenal "in pectore" pueda participar en el Cónclave, es necesario no sólo que el Papa divulgue su nombre antes de morir, sino que tenga menos de 80 años, edad límite para participar.

Pero antes de que se convoque el Cónclave, a los 15 días y no más de 20 días de su muerte, el primer paso será declarar oficialmente la defunción y romper el secreto pontificio, el sello con el que Wojtyla ha plasmado todos los documentos oficiales de su pontificado.

Estas funciones recaerán en el español Eduardo Martínez Somalo, de 78 años, quien en tanto que Camarlengo, asumirá la interinidad entre la muerte de Juan Pablo II y el nombramiento de un nuevo Papa.

Aunque en la cripta bajo la basílica de San Pedro se encuentra una tumba preparada para él, circulan rumores de que Karol Wojtyla podría ser enterrado en Polonia, su tierra natal.

CONSIDERAN A RIVERA CARRERA COMO SUCESOR DEL PAPA

Entre los candidatos latinoamericanos más sobresalientes para suceder al papa Juan Pablo II se encuentra el arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, considera Marco Politi.

El reconocido vaticinista, destacó en un artículo que publicó el periódico La Repubblica, que actualmente hay dos "grandes escenarios" para la sucesión.

Uno es el "retorno a Italia" del papado, con un candidato de ese país, y el otro es "la opción latinoamericana".

Recalcó que en Latinoamérica los candidatos "más en vista" son Rivera Carrera, arzobispo de la Ciudad de México y Carlos Hummes, arzobispo de Sao Paolo, Brasil.

También sobresalen Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, Argentina, y Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, Honduras.

Consideró que la "opción latinoamericana" expresa la exigencia de resaltar aún más la internacionalización de la Iglesia, además de que en América Latina vive actualmente la mitad de los católicos del mundo.

"Un Papa latinoamericano representaría visiblemente el fin del eurocentrismo católico y, se podría decir, casi el pasaje de Europa al Tercer Mundo del eje eclesial", dijo.

"Fe y justicia social son las cuerdas que vibran mayormente en este campo. Un Pontífice sudamericano sería un pastor marcado por el contacto con una realidad viva, dramática, tumultosa", agregó.

"Sería capaz de comprender a las masas ansiosas de una globalización humana y en busca de una salvación que las arranque de un destino de soledad interior", afirmó.

Según Politi, un Papa latinoamericano estaría también culturalmente cerca de la tradición de Roma, por lo que su elección no sería considerada "un salto en el vacío".

Mientras que en el escenario uno, los candidatos italianos son de acuerdo a este vaticnista, el secretario de Estado del Vaticano, Angelo Sodano; al arzobispo de Milán, Dionigi Tettamanzi y al patriarca de Venecia, Angelo Scola.

Además mencionó al prefecto de la congregación para los Obispos, Giovanni Battista Re y al cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini.

Pero según el experto, en las últimas semanas se ha fotalecido también la candidatura del cardenal alemán Jospeh Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de casi 78 años, que garantizaría un papado "breve", de "transición" y "continuidad".

Nombró también a candidatos fuera de los dos bloques, como el nigeriano Francis Arinze; al arzobispo de Viena, Christoph Schoenborn; al de Praga, Vladislav Vlk; al de Bruselas, Godfried Danneels; al de Madrid, Antonio Rouco Varela.

Por último Politi dijo que "elegir al sucesor de un personaje carismático y mediático como Karol Wojtyla no será fácil: pero en los dos últimos siglos la Iglesia ha sido siempre capaz de detectar al monarca adecuado para los tiempos".

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