CON MARTHA DEBAYLE
CON MARTHA DEBAYLE

La diversión y la felicidad

Les vamos a contar cuáles son los 3 tipos de diversión y por qué la mayoría de nosotros preferimos el tipo 2

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Dr. Enrique Tamés, Director de proyectos de Florecimiento Humano del Tecnológico de Monterrey. Coach certificado.

Hace unos días salió un artículo muy leído y comentado en el Washington Post, uno de los periódicos más leídos en el mundo, acerca de un tipo particular de diversión, y de la razón de porqué hay cada vez más gente buscándola. El artículo simplemente se refiere a la diversión “tipo 2” (type 2 fun), para diferenciarla de la diversión tipo 1, y la diversión tipo 3.

La explicación muy básica y sencilla es la siguiente: la diversión tipo 1 es aquella en la que estamos contentos a lo largo de todo el proceso, no existe ningún tipo de estrés o presión, como dicen, todo es gozadera:

ejemplos pueden ser alguna comida con los amigos, ver una película ligera, hacer el amor con el ser querido; estando en alguna fiesta, ¿cuáles serían sus ejemplos?

La diversión tipo 2 es aquello que implica un esfuerzo, o puede ser un estrés, hay una parte de la experiencia que no es gozosa, de hecho, puede haber hasta sufrimiento, sin embargo, al final del camino, la satisfacción es tal que uno repetiría la experiencia;

como ejemplo pueden llevar al cabo muchos deportes, sobre todo los extremos, donde uno puede que no la pase tan bien durante el trayecto, pero la recompensa hace que todo valga la pena, inclusive uno busca repetirla. ¿Qué tal subir una montaña? ¿Correr un maratón? La bicicleta de montaña. Escribir un libro. Cuando uno lo ve en retrospectiva, siendo padre o madre, puede ser este tipo de diversión también.

La diversión tipo 3 en realidad no es diversión, porque el sacrificio resulta mucho mayor que la diversión así que la recompensa, si es que llega, hace que no valga la pena de repetirse. Este tipo de diversión puede ser cualquiera de los ejemplos anteriores, pero los planes no salieron como uno se esperaba, así que no dan ganas de volverse a hacer jamás en la vida.

¿Por qué todos buscan la diversión tipo 2?

Ahora bien, en los años recientes, estamos presenciando un incremento importante de personas que buscan actividades “divertidas”, del tipo 2, del tipo que llevan sacrificio, y a veces dolor en el camino, pero que da otras cosas a cambio. ¿Por qué es este incremento? ¿Qué pasa en la diversión tipo 2 que no pasa en las otras actividades y que hoy en día son tan valoradas? Basta entender un poco la naturaleza humana, además de las características de este tipo de diversión para entender y valorar el lugar de la diversión en nuestras vidas.

El estrés no es como lo pintan

Una de las grandes equivocaciones, y de tantas veces repetirla, se ha convertido en una de las grandes mentiras de nuestra sociedad, o sea, que el estrés es algo malo. Y toda la evidencia científica con la que contamos el día de hoy, que es mucha, psicológica, neurocientífica, biológica, evolutiva, nos muestra con toda claridad que el estrés no es algo malo: el estrés lo necesitan los músculos, todos los músculos, para crecer, para estar sanos y fuertes; el estrés lo necesita el cuerpo humano para vivir muchos años (David Sinclair, en su libro Lifespan); hoy que está tan de moda el tema de los ayunos, lo que uno hace es estresar el cuerpo para aprovechar mejor los nutrientes cuando comemos; los grandes meditadores desde el Buda hablan del estrés como parte de la vida, y la meditación es precisamente la manera de liberar el estrés acumulado.

En resumen, lo malo no es el estrés, lo malo, es no tener ciclos naturales de estrés, no estrés, estrés, no estrés, que dan balance a los ciclos de la vida.

Varias hemos hablado de las “happy hormones”, estas sustancias químicas que produce nuestro cuerpo y que son parte esencial de nuestra vida. Pues bien, varias de estas hormonas (DOSE, acrónimo en inglés para: Dopaminas, oxitocinas, serotoninas y endorfinas), las producimos precisamente cuando estamos haciendo ejercicio, estamos expuestos al sol, estamos haciendo cosas con propósito, etc. Todo esto muy ligado a la diversión tipo 2.

¿Qué nos da la diversión tipo 2?

Ahora sí, vamos a las principales características de la diversión tipo 2, recordemos: es aquella diversión que lleva en el camino algo de sacrificio, preparación, disciplina, riesgo, incomodidad, inclusive sufrimiento, pero una vez cumplida la meta, hay un sentimiento enorme de satisfacción, de haber cumplido con el deber, de placer, de cansancio, y sí, de preparativos para volver a repetir la experiencia. En la diversión tipo 2 hay:

Liberación: Lograr una meta cuando se tienen dudas, cuando no es fácil, cuando se corren riesgos, genera un sentimiento de liberación, de “sí pude”. En tiempo de la pandemia, cuando estábamos encerrados, este sentimiento se hizo más necesario, y en cuanto se pudo, la gente salió a las calles, a los espacios públicos, a las montañas, etc. El famoso “sí se puede” es libertad.

Dimensión hedónica, de placer, de gusto, de goce: claro que después de algo de dolor, viene una generación de

Sentido de logro, esto está directamente relacionado con la producción de dopaminas, es lo que sentimos cuando estamos bien recompensados. Y cuando ha habido un camino de estrés y sacrificio, el sentido de logro es mayor. No son ganas de sufrir, se llama naturaleza humana, así estamos constituidos. Por esto le causamos tanto daño a la gente que no dejamos que se exponga a estreses y sacrificios en la vida.

Propósito o trascendencia: una meta cumplida, cuando para por una trayectoria difícil de obtener, adquiere en la vida de las personas una relevancia mayor, y cuando se repite, se puede convertir en algo trascendente, inclusive en un propósito de vida. Piensen en esas personas que tienen actividades de este tipo de manera regular, como un hábito, se convierte casi en una religión.

Se crea comunidad. Porque estas actividades a veces adquieren una dimensión grupal o comunitaria, se hacen ritos, se profundizan amistades, todo adquiere mayor relevancia.

Y, por último, sí hay una “adicción” a la adrenalina, pero también a la calma que viene después. Y decimos “adicción” en un sentido positivo, a lo mejor no deberíamos usar el término, tal vez quedaría mejor “costumbre”.

Conclusión

Recordemos, una diferencia que hemos hecho muchas veces en el programa, y es que existen dos tipos de felicidad, igual de importantes: la felicidad hedónica, que es la de corto plazo, la inmediata, aquella que nos produce placer, gozo, risa, que viene con mucha facilidad, pero también se va con la misma rapidez.

Y está la felicidad Eudaimónica, la de largo plazo, la que aparece de vez en cuando, pero dura mucho más tiempo, y está relacionado con nuestro propósito, con las cosas que valen la pena, que nos dan sentido a nuestra existencia.

Y resulta que esas cosas que nos dan sentido a la existencia, la gran, gran mayoría de las veces, no surgieron de la nada ni fácilmente, sino después de un largo y a veces difícil camino. Pero nada nos dice que al final, aunque el trayecto haya sido complicado, nos podamos imaginar muy dichosos.

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