CON MARTHA DEBAYLE
CON MARTHA DEBAYLE

El perfecto cerebro imperfecto

Les vamos a decir, cuáles son las 5 imperfecciones más escondidas del cerebro humano

El perfecto cerebro imperfecto

Eduardo Calixto, neurofisiólogo, Médico cirujano con Maestría y Doctorado en neurociencias por la UNAM. Post Doctorado en Fisiología Cerebral en la Universidad de Pittsburgh, PA, EUA. Autor de los libros “Amor y desamor en el cerebro”, “Un clavado a tu cerebro”.

Sobre el cerebro humano

El cerebro humano tiene 4000 millones de años de evolución.

Nuestro cerebro evolucionó en sí mismo de una sola neurona a 100,000 millones de neuronas en nueve meses e hizo 30,000 conexiones por segundo antes de nacer.

Por esto, nuestro cerebro está preparado para ser feliz, no para ser perfecto.

El cerebro humano integra información a gran velocidad, discrimina con exactitud, compara experiencias, prevé o planifica el futuro y toma decisiones.

Tiene un lenguaje dinámico, desarrolla una gran plasticidad neuronal al mismo tiempo que puede reconocer sus capacidades y limitaciones, entiende el impacto ecológico de su desarrollo, integra culturas y es capaz de construir interacciones inmediatas de comunicación a través de redes sociales.

La inteligencia humana ha permitido que viajamos por el aire, mar o tierra a grandes velocidades; hemos explorado el espacio e incluso es posible trasplantar órganos.

Nuestras neuronas nos permiten apreciar el arte, llorar en un atardecer o al ver una pintura y apreciar la música, capaz de construir el amor y cuidar nuestra descendencia.

Sin embargo, su número de neuronas no es finito y después de cierta edad pierde gradualmente sus células y disminuye sus capacidades, en especial la memoria.

Nuestro cerebro se enferma, se obsesiona y es capaz de atentar en contra de sí mismo.

El cerebro humano NO ES PERFECTO, es vulnerable, nos confundimos, mal interpretamos, editamos nuestras memorias.

5 imperfecciones del cerebro perfecto

El cerebro edita recuerdos, siempre cambia el contenido

Entre más pensamos, más cambiamos el contenido.

Al cerebro no le gusta equivocarse, edita sus recuerdos, obvia sus decisiones negativas y disminuye su culpa con justificaciones, en nuestra película nunca somos malos o los villanos.

El hipocampo es la parte del cerebro encargada de esta labor de edición. Como un programa informático que modifica los fotogramas de una película, utiliza la información reciente para cambiar las imágenes del pasado.

Después de los 35 años el número de neuronas se pierde gradualmente.

La memoria falla y cuesta trabajo aprender nuevas cosas.

Después de los 35 años, en promedio, todos los días mueren entre 10 mil a 50 mil neuronas, esta pérdida es mayor si nos desvelamos, estamos estresados, no comemos o bebemos alcohol en exceso. Es decir, el cerebro cambia, se transforma.

Nuestro cerebro se obsesiona con lo negativo.

Se hace monotemático entre más adversidad existe.

El cerebro, para garantizar la supervivencia, hace anticipaciones negativas y a su vez se nutre de lo negativo que ya le haya pasado. “Su inclinación hacia la negatividad hace que para nosotros sea normal valorar más lo negativo que lo positivo y de esa forma lo malo se presenta con más fuerza y poder que lo bueno”.

También, esta inclinación natural hacia lo negativo explica por qué cuando dejamos vagar nuestra mente ésta suele posarse en algo que nos falta más fácilmente que en recuerdos placenteros.

El cerebro es vulnerable, nos confunde cuando recibimos información adicional.

El cerebro tiene que encontrar respuestas lógicas a aquello que le rodea.

Cuando hay un vacío en la información que le llega y no consigue hallar la respuesta, reinterpreta los estímulos que recibe.

Las ilusiones ópticas son parte de ese engaño que se genera cuando se procesa la información.

Es capaz de crear atajos mentales en su día a día.

De este modo, el ser humano se cuenta a sí mismo historias narrativas que pueden corresponderse o no con la realidad.

El cerebro tiene horario, el cual es diferente al del hígado o del corazón.

 

A pesar de que el cerebro -el órgano que rige la mayoría de las funciones vitales en las personas- es catalogado como ‘perfecto’, está lejos de ser un órgano que funcione de la misma manera durante todo el día.

De acuerdo con recientes investigaciones, el cerebro humano experimenta varios ‘picos’ de actividad durante el día.

El cerebro responde mejor a los sucesos que provocan estrés durante la mañana y asimila de mejor forma las tareas mentales simples durante las primeras horas de la noche.

El motivo principal tiene que ver con la temperatura central del cuerpo: cuanto más alta es, mejor es el desempeño. Y, por lo general, los cuerpos son más cálidos en las primeras horas de la noche.

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