CON MARTHA DEBAYLE
CON MARTHA DEBAYLE

El sesgo optimista: ¿Qué hay detrás del “a mí no me va a pasar”?

Para todos aquellos que alguna vez en su vida han pensado “A mí no me va pasar”

Tali Sharot, doctorada en Psicología y Neurociencia en la Universidad de Nueva York.

¿Qué es el sesgo optimista?

Es la creencia de que, contra todo pronóstico, las cosas saldrán bien a nivel individual.

Que el futuro será mucho mejor que el pasado y el presente

Pero también puede llevarnos a tomar riesgos innecesarios en la vida.

Muchas de las decisiones supuestamente imparciales que tomamos todos los días en realidad están influenciadas por el hecho de que pensamos positivamente sobre el futuro, pero que nos hace subestimar las probabilidades de vivir experiencias negativas.

¿De dónde viene?

Es algo muy generalizado. Y se cree que es algo parcialmente genético.

Al analizar gemelos idénticos y mellizos se ha podido comparar ambas categorías, lo cual ayuda a saber si hay un componente genético. Y sugieren que sí, que el sesgo optimista sí tiene un componente genético.

También, es algo que viene de la naturaleza. Se ha visto en todo tipo de especies, ya sean ratas, pájaros, caballos o cerdos. Puede sonar raro decir que un animal es optimista, pero es cierto.

Optimismo privado y desesperanza pública

Las personas tendemos a ser pesimistas cuando pensamos en el futuro de nuestro país o nuestros líderes y todo este tipo de asuntos globales.

Esto se llama “optimismo privado y desesperanza pública”.

Una de las razones es el sentimiento de control.

La gente que siente que controla su propio futuro: puede dirigir el timón en la dirección correcta. Por eso son optimistas sobre sus riesgos y sus posibilidades. Pero no sienten que puedan controlar lo que pasa en el mundo en general, y por eso no son optimistas en ese sentido.

El sesgo optimista es adaptativo

Por ejemplo, si pones a alguien en un entorno muy peligroso y amenazador, el sesgo optimista desaparece temporalmente. En un entorno tan peligroso no queremos subestimar los riesgos.

Al poner a la gente de nuevo en un entorno seguro, el sesgo optimista vuelve enseguida.

Parece que es un mecanismo bastante adaptativo, cambia, va y viene, dependiendo del entorno en que estés. Ahora, la mayoría del tiempo estamos en entornos seguros, por eso casi siempre el sesgo optimista está presente.

El lado negativo del sesgo optimista

Las suposiciones DEMASIADO positivas nos pueden llevar a errores de cálculo desastrosos

Por ejemplo: no nos hacemos chequeos de salud, no pensamos en abrir una cuenta de ahorros, manejar en estado de ebriedad, no usar el casco en la bicicleta o moto, no usar el cinturón de seguridad, y hasta es más probable que se apueste a una mala inversión.

También, este sesgo es el que nos lleva a enamorarnos por quincuagésima vez, a pesar de que hemos quedado traumados por la ruptura de cada relación anterior.

Nos lleva a asumir riesgos cotidianos estúpidos e innecesarios como: pasarse el alto, querer ganar en velocidad al tren y otro auto.

Las cosas malas les pasan a otras personas, ¿cierto? Es falso.

El lado que nos lleva hacia adelante

OJO: También es cierto que sin optimismo, nuestros antepasados podrían nunca haberse alejado de sus tribus y todos podríamos seguir viviendo en cuevas.

Para avanzar, necesitamos poder imaginar realidades alternativas, mejores, y debemos creer que podemos lograrlas.

Esta fe ayuda a motivarnos a perseguir nuestras metas.

¿Cómo es que tendemos a ser más optimistas?

 

Para pensar positivamente primero debemos ser capaces de imaginarnos en el futuro.

El optimismo empieza con lo que puede ser el talento humano más extraordinario: el viaje mental en el tiempo, la capacidad de moverse hacia adelante y hacia atrás a través del tiempo y el espacio en la mente.

Esta capacidad es fundamental para nuestra supervivencia.

Este viaje mental nos permite planificar con anticipación, ahorrar alimentos, soportar el trabajo duro, predecir cómo nuestro comportamiento actual puede influir en las generaciones futuras. Si no pudiéramos imaginar el mundo en cien años o más, ¿nos preocuparía el calentamiento global? ¿Intentaríamos vivir saludablemente? ¿Tendríamos hijos?

La capacidad de visualizar el futuro depende en parte del hipocampo. PERO, el cerebro no viaja en el tiempo de manera aleatoria. Se involucra en tipos específicos de pensamientos.

3 razones principales por las que ser optimista es mejor, a pesar del riesgo del sesgo optimista:

Las personas con altas expectativas, las personas optimistas, siempre se sienten mejor.

Parece que cuando las cosas le salen bien a un optimista, atribuye dicho éxito a sus propias cualidades.

Cuando fracasa atribuye las razones a factores externos, fuera de su control.

Los pesimistas hacen exactamente lo contrario, lo que los lleva a sentirse peor.

La anticipación nos hace felices.

Independientemente del resultado final, disfrutamos anticipando un escenario optimista

Po eso, la mayoría prefiere los viernes a los domingos, a pesar de que el viernes es laboral y el domingo festivo.

El optimismo conduce a una mejor realidad objetiva

Es la buena profecía autocumplida.

Parece que el optimismo correlaciona claramente con más éxito social, deportivo o académico, mejores relaciones, mayor éxito profesional, etc.

Incluso la salud mejora porque el estrés y la ansiedad se reducen

¿Qué hacemos?

Tu optimismo no va se va a marchar, no va a desaparecer. Y esto es positivo porque quiere decir que podemos seguir siendo optimistas y aprovechar todos los frutos del optimismo…. Pero al mismo tiempo tenemos que elaborar normas para PROTEGERNOS. Porque el sesgo optimista hace que cambie mi forma de pensar racionalmente el mundo. O sea, SIGUE SIENDO OPTIMISTA PERO NO DEJES DE PROTEGERTE.

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