• 04 NOV 2026, Actualizado 03:03

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El costo oculto del burnout en la salud sexual masculina

El costo oculto del burnout en la salud sexual masculina / Getty Images

El burnout, o síndrome de agotamiento laboral, es un cansancio intenso provocado por el trabajo que no mejora con el descanso. Algunas de sus consecuencias, como la falta de concentración o el insomnio, son ampliamente conocidas. Sin embargo, poco se habla de su impacto en la salud sexual masculina, ámbito que también se ve afectado por el burnout, de acuerdo con Boston Medical México, clínicas especializadas en salud sexual masculina.

El agotamiento laboral es un problema muy extendido en el país, pues de acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), 75% de los trabajadores en México ha presentado manifestaciones de este síndrome. En cuanto a su relación con la sexualidad masculina, el doctor Sergio Rodríguez, subdirector médico de Boston Medical México, comenta:

“Los efectos del burnout no terminan cuando se apaga la computadora o concluye la jornada. Cuando el cuerpo permanece durante semanas o meses en estado de alerta, se pueden alterar funciones esenciales y verse afectados aspectos de la vida de un hombre que no siempre son visibles, como su salud sexual”.

El burnout afecta la vida sexual en varias escalas. A corto plazo, el estrés constante, el mal descanso y los síntomas de depresión pueden reducir el deseo y la firmeza de las erecciones. A largo plazo, se asocia con enfermedades cardiovasculares, colesterol alto y diabetes, condiciones relacionadas con la disfunción eréctil.

El doctor Rodríguez señala: “En muchos casos, la consulta por una alteración sexual es la primera oportunidad para que el paciente identifique que el problema de fondo no está en su capacidad íntima, sino en el ritmo de vida agotador que había normalizado”.

Por eso, si existe una disminución del deseo sexual o cambios persistentes en la función eréctil que pueden relacionarse con las largas jornadas de trabajo, Boston Medical México recomienda no atribuirlos simplemente a “un mal momento” y seguir 3 consejos para enfrentar el problema:

  1. Cuidar el descanso, pues dormir mal por preocupaciones laborales resta energía y reduce las ganas de intimidad.
  2. No automedicarse para «rendir», ya que las pastillas sin indicación médica atienden el síntoma, pero no su origen.
  3. Acudir con el médico si la falta de deseo o los problemas de erección se vuelven frecuentes, pues un experto en salud sexual puede identificar si detrás de estos cambios está el burnout.

Ante todo, conviene no dejar pasar mucho tiempo cuando se presentan síntomas de una disfunción sexual, pues retrasar la consulta puede permitir que el problema avance y postergar que se detecten otras enfermedades que necesiten atención.