Intentos de suicidio y desgaste: así vuelve el USS Abraham Lincoln tras 320 días en altamar
El portaaviones USS Abraham Lincoln regresó a California tras meses en el mar, con reportes sobre problemas de abastecimiento, salud mental y deterioro visible del buque
320 días en el mar: así vuelve el USS Abraham Lincoln tras su extenuante despliegue. Getty Images
El USS Abraham Lincoln regresó este jueves 8 de octubre a San Diego después de uno de los despliegues más prolongados y exigentes de la historia reciente de la Marina de Estados Unidos. El portaaviones pasó alrededor de 320 días desplegado y permaneció 265 días consecutivos en el mar sin una escala portuaria, mientras participaba en operaciones militares relacionadas con la guerra entre Estados Unidos e Irán.
La llegada del imponente buque a California representa el cierre de una misión que fue reconocida por el Pentágono, pero que también quedó marcada por cuestionamientos sobre las condiciones que enfrentaron sus aproximadamente 5 mil tripulantes, desde problemas de abastecimiento hasta preocupaciones por su salud mental.
Un despliegue que se extendió durante meses
El USS Abraham Lincoln salió de la estación naval de San Diego el 21 de noviembre de 2025. Originalmente, su misión estaba contemplada dentro de un despliegue convencional, pero la evolución del conflicto en Medio Oriente modificó el calendario y prolongó su permanencia en la región.
Durante la misión, el portaaviones y su grupo de ataque participaron en operaciones de combate de gran intensidad. La Marina reportó miles de misiones y el empleo de una enorme cantidad de municiones, mientras el secretario de Defensa, Pete Hegseth, destacó la actuación de los militares y otorgó al grupo la Mención Presidencial a la Unidad, uno de los reconocimientos militares más importantes de Estados Unidos.
Pero detrás de los resultados militares apareció otro problema: el desgaste provocado por permanecer durante meses lejos de casa.
Salud mental, agotamiento y preocupación entre las familias
La duración extraordinaria de la misión generó preocupación entre familiares y legisladores. En agosto comenzaron a difundirse reportes sobre deterioro de la moral, agotamiento y problemas de salud mental entre los tripulantes.
La situación llegó al Congreso cuando el secretario interino de la Marina, Hung Cao, confirmó en septiembre que ocho integrantes del grupo de ataque habían realizado intentos de suicidio durante el despliegue. No se reportaron muertes por suicidio relacionadas con estos casos.
Familiares también denunciaron dificultades para mantener comunicación con sus seres queridos y expresaron preocupación por las condiciones a bordo. La congresista Sara Jacobs, quien realizó una visita de supervisión al buque, señaló problemas relacionados con correo, alimentos, suministros, baja moral y crisis de salud mental.
La Marina, por su parte, defendió la actuación de la tripulación y aseguró que se habían implementado medidas para atender las necesidades de los marinos.
El desgaste del USS Abraham Lincoln también quedó expuesto
La prolongación de la misión también generó cuestionamientos sobre las condiciones materiales del portaaviones. Reportes mencionaron escasez de alimentos y productos de higiene, problemas de abastecimiento y dificultades logísticas durante algunos periodos del despliegue.
Incluso en registros oficiales y declaraciones ante el Congreso aparecieron referencias al estado visible del buque después de tantos meses de operaciones: óxido en el casco y pintura deteriorada fueron señalados como parte de las huellas de su prolongada permanencia en el mar.
Esto no significa que el portaaviones haya sufrido una falla estructural que comprometiera su operación. El Lincoln continuó participando en misiones y regresó a puerto por decisión operativa después de que otro grupo naval asumiera parte de las responsabilidades en Medio Oriente.
El USS Abraham Lincoln llega ahora a San Diego con una misión militar reconocida por el Pentágono, pero también con una discusión pendiente sobre el costo humano y material de mantener durante tantos meses a miles de militares desplegados lejos de sus familias.
La experiencia podría convertirse en un referente para futuros despliegues de la Marina estadounidense, especialmente mientras Washington evalúa cómo mantener una presencia militar prolongada sin repetir las condiciones que generaron cuestionamientos sobre abastecimiento, mantenimiento, descanso y salud mental de sus tripulaciones.