¿Cuándo fue la última vez que lavaste tu almohada? Esta es la frecuencia recomendada
No basta con cambiar la funda: esta es la frecuencia ideal para limpiar tu almohada

No basta con cambiar la funda: esta es la frecuencia ideal para limpiar tu almohada. Getty Images
Cambiar la funda de la almohada con frecuencia es parte de la rutina de higiene de muchas personas, pero existe otro elemento de la cama que suele quedar fuera de la limpieza: la propia almohada. Con el paso del tiempo puede acumular sudor, grasa, polvo, células muertas de la piel y otros residuos que hacen recomendable darle mantenimiento de manera periódica.
Entonces, ¿cada cuánto debes lavar tu almohada? La respuesta depende del material y de las indicaciones del fabricante, pero como regla general se recomienda limpiarla aproximadamente cada tres a seis meses, mientras que la funda debería lavarse con mucha mayor frecuencia.
¿Por qué es importante lavar la almohada?
Durante varias horas cada noche, la cabeza y el rostro permanecen en contacto directo con la almohada. Aunque utilices una funda, parte de la humedad y los residuos corporales pueden llegar al relleno con el paso del tiempo.
El sudor y la grasa producidos durante la noche pueden impregnarse en los materiales, mientras que el polvo y otros residuos del ambiente también pueden acumularse. Por ello, mantener limpia la almohada forma parte de una adecuada higiene de la ropa de cama.
Además, una almohada que no recibe mantenimiento puede desarrollar malos olores y perder parte de sus características originales, especialmente cuando permanece húmeda o no se seca correctamente después de una limpieza.
¿Cada cuánto debes lavar la almohada?
No existe una frecuencia idéntica para todos los tipos de almohada. Sin embargo, una referencia habitual es lavarla o limpiarla cada tres a seis meses, siempre siguiendo las instrucciones de la etiqueta.
En cambio, la funda de almohada requiere una limpieza mucho más frecuente. Lo recomendable es cambiarla y lavarla de manera regular, ya que es la superficie que está en contacto directo con la piel y el cabello.
Si la almohada presenta manchas, humedad, mal olor o ha estado expuesta a una cantidad importante de sudor, puede ser necesario limpiarla antes del periodo habitual.
No todas las almohadas se lavan igual
Antes de meter una almohada a la lavadora, es fundamental revisar la etiqueta. El procedimiento depende del relleno y de los materiales utilizados.
Las almohadas de fibra sintética suelen admitir lavado a máquina, aunque es importante utilizar un ciclo adecuado y evitar temperaturas que puedan deteriorarlas. En el caso de algunas almohadas de plumas o plumón, también puede ser posible el lavado, pero requieren un secado cuidadoso para evitar que el relleno quede húmedo.
Por otro lado, las almohadas de espuma viscoelástica o memory foam generalmente no deben introducirse completas en la lavadora, porque el agua y la fricción pueden dañar su estructura. En estos casos, suele recomendarse limpiar las manchas de manera localizada y seguir las instrucciones específicas del fabricante.
¿Cómo limpiar correctamente una almohada?
El primer paso es retirar la funda y revisar las instrucciones de cuidado. Si el fabricante permite el lavado, utiliza el detergente recomendado y evita excederte con la cantidad.
Después del lavado, el secado es fundamental. La almohada debe quedar completamente seca antes de volver a colocarla en la cama. La humedad atrapada en el interior puede favorecer la aparición de malos olores y deteriorar el material.
También es recomendable ventilar periódicamente la almohada y utilizar una funda protectora que pueda retirarse y lavarse con facilidad.
¿Cuándo es mejor cambiarla?
Limpiar una almohada no significa que pueda utilizarse indefinidamente. Con los años, el relleno puede perder firmeza y dejar de proporcionar el soporte adecuado.
Si está deformada, presenta daños, tiene un olor persistente incluso después de limpiarla o ya no recupera su forma, puede ser momento de considerar reemplazarla.
La clave está en no esperar a que la almohada tenga manchas visibles para limpiarla. Una rutina periódica de lavado, ventilación y cambio de fundas ayuda a mantener en mejores condiciones uno de los objetos con los que tenemos contacto durante más horas cada día.



