La vida “aesthetic”: ¿cuándo comenzamos a vivir para que nuestra vida se vea bien en Instagram?
Entre cafés perfectamente acomodados, habitaciones minimalistas, viajes de ensueño y fotografías cuidadosamente editadas, las redes sociales han convertido la estética de nuestra vida cotidiana en una forma de expresión. Pero, ¿en qué momento dejamos de vivir algunos momentos para comenzar a vivirlos también para la cámara?

Mx - ¿cuándo comenzamos a vivir para que nuestra vida se vea bien en Instagram? / Oscar Wong
Cuando la vida cotidiana se convirtió en contenido
Hay mañanas que parecen diseñadas para Instagram: una taza de café junto a una libreta, los rayos del sol entrando por la ventana y una habitación perfectamente ordenada. Todo parece casual, aunque detrás de esa fotografía puede haber varios minutos buscando el ángulo correcto, acomodando objetos y ajustando la iluminación.
La llamada vida “aesthetic” nació como una manera de compartir gustos, estilos y formas de entender la vida. Sin embargo, con el crecimiento de plataformas como Instagram y TikTok, la estética dejó de ser únicamente una cuestión visual para convertirse en una especie de lenguaje digital.
Ya no se trata solamente de tener una habitación bonita o vestir de determinada manera. También existe una tendencia a construir una identidad alrededor de cómo se ve nuestra rutina: qué desayunamos, dónde trabajamos, qué libros leemos, qué lugares visitamos e incluso cómo organizamos nuestro día.
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La presión de que todo se vea perfecto
El problema aparece cuando lo cotidiano comienza a medirse por su potencial para convertirse en una buena publicación.
Un viaje puede sentirse incompleto si no hay fotografías que compartir. Una comida puede esperar mientras se busca la imagen perfecta y hasta una salida con amigos puede terminar convirtiéndose en una sesión improvisada de contenido.

Mx - ¿cuándo comenzamos a vivir para que nuestra vida se vea bien en Instagram? / Alexander Spatari
Las redes sociales muestran fragmentos seleccionados de la realidad. El usuario decide qué momento publicar, qué fotografía utilizar y, en muchos casos, qué filtros aplicar. El resultado es una versión cuidadosamente construida de la vida que pocas veces refleja el caos, el cansancio o los momentos ordinarios que también forman parte de ella.
Así, comparar nuestra vida con la de otras personas puede generar la sensación de que todos están viviendo experiencias más interesantes, bonitas o exitosas.
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La estética como identidad
Pero vivir de manera “aesthetic” no necesariamente significa fingir. Para muchas personas, cuidar la estética es una forma genuina de expresarse.
La ropa, la decoración, la música, los lugares favoritos o incluso la manera de tomar fotografías pueden convertirse en elementos que ayudan a construir una identidad. El fenómeno también ha permitido que distintas comunidades encuentren referentes con gustos similares y creen tendencias que después se extienden por internet.
El verdadero conflicto surge cuando esa identidad depende demasiado de la mirada de los demás.

Mx - ¿cuándo comenzamos a vivir para que nuestra vida se vea bien en Instagram? / The Good Brigade
¿Estamos viviendo o creando contenido?
Quizá la pregunta no sea si debemos dejar de tomar fotografías o publicar nuestra vida, sino qué lugar ocupan las redes sociales dentro de ella.
Una fotografía puede conservar un recuerdo, pero no tendría que convertirse en la razón para vivirlo. Tomar un café sin fotografiarlo, disfrutar un concierto sin pensar en la historia de Instagram o viajar sin preocuparse por conseguir la publicación perfecta también son formas de experimentar el presente.
Después de todo, una vida verdaderamente bonita no siempre es la que mejor se ve en pantalla. A veces, los momentos más importantes son precisamente aquellos que no tienen filtro, buena iluminación ni suficientes “likes”. Son simplemente momentos que sucedieron y que, por unos minutos, no necesitaron que nadie los mirara.
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