CON MELISSA MOCHULSKE

A mi manera: El Palacio de Bellas Artes

El plazo para terminarlo era de 4 años pero la Revolución Mexicana complicó su construcción

Apenas empezaba la década de los 20s y Porfirio Díaz (eternamente enamorado de las majestuosas construcciones francesas), ya estaba echado a andar con un programa de obras para embellecer la ciudad con motivo del primer centenario de la Independencia de México, por eso, pidió al arquitecto italiano Adamo Boari, un nuevo Teatro Nacional que reemplazara al antiguo.

Bajo los cánones del famoso estilo francés de moda en ese entonces “Art Decó” (“Nuevo Arte De- corativo Moderno”), Boari utilizó en la estructura del edificio acero y concreto y revistió el esqueleto metálico con mármol, algo que en ese entonces era completamente revolucionador.

El plazo para terminar la obra era de 4 años, sin embargo, dado que el piso del Centro Histórico no soportaba tanto peso, todo se fue complicando y se necesitó mucho más tiempo y obviamente, presupuesto. Pero ningún problema del tamaño de la Revolución, que en 1910 frenó el proyecto dejando el teatro a medias.

18 años después se pudo retomar el proyecto, ahora con el arquitecto mexicano Federico Mariscal como director de obras. Esta segunda etapa se distinguió por el desplazamiento del estilo art nouveau por el art déco y el uso de materiales como ónix y mármol para los acabados del vestíbulo e interiores.

De 1932 a 1934, el ingeniero Pani, entonces Secretario de Hacienda, impulsó la última etapa de construcción. Fue así como aquel Teatro Nacional se transformó en el foro nacional para las artes escénicas y plásticas, por eso, recibió el nombre que hoy conocemos: Palacio de Bellas Artes, un recinto único en su género en el que hoy podemos disfrutar de todo tipo de espectáculos de primer nivel.

Soy Melissa Mochulske y esta fue la historia del Palacio de Bellas Artes, a mi manera, en WRadio.

 

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