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Síndrome del quejumbroso: Deja de quejarte y culpar a los demás

Si eres de los que todo le molesta, todo es motivo de queja y dices que todos tus problemas son culpa de los demás, deja de sufrir y descubre cómo darle la vuelta

Es entendible que todos nos sintamos de repente con ganas de quejarnos, de culpar a alguien por todo lo que nos pasa en la vida.

El problema es cuando esta forma de ver la vida, de comportarnos y hablar se vuelve un patrón de vida, una forma incluso de llevar una conversación con alguien más.

El problema con este hábito, que no solo seremos vistos por otros como personas sumamente negativas a quien evitar, además el quejarnos constantemente afecta nuestra vida, y afecta la forma en que vemos a los demás y a nosotros mismos.

Quejarse continuamente y culpar a otras personas o situaciones es un patrón adictivo, una conducta sumamente negativa que incluso afecta nuestra autoestima.

Aquí te van otros puntos a considerar acerca de este tema:

Síndrome del quejumbroso

  • Seguro conoces a ese tipo de personas que se quejan hasta porque pasó una mosca, que culpan a otras personas o situaciones por sus infortunios, que no les agrada nada y tiene problemas continuos de salud.
  • Antes de que te contagien de su pesimismo y te contamines con el síndrome del quejumbroso, aléjate de inmediato porque es dañino para tu salud.
  • Está comprobado científicamente, que el cerebro humano tiene la capacidad innata de reproducir las actitudes que hay en nuestro entorno social.
  • Este proceso se llama reflejo neuronal y es la base de nuestra capacidad de empatía, pero también es el reproductor de actitudes negativas.
  • Quejarse continuamente tiene efectos destructivos en el cuerpo humano. El primero es a nivel neuronal, ya que se predispone al cerebro a hacerlo de forma natural.
  • Un estudio de la Universidad de Stanford demostró que las quejas continúas reducen el hipocampo, un área del cerebro primordial para la resolución de problemas e ideas complejas.
  • Otro efecto desastroso es que, con cada queja y pensamiento negativo, tu cuerpo se llena de cortisol, la sustancia que produce el estrés.
  • Así, no solo estás estresado, sino que el sistema inmune reacciona para defenderse y esa lucha constante hace que bajen las defensas y seas propenso a enfermedades crónicas.
  • Recuerda que la forma en que pensamos determina nuestras emociones, por lo que si sientes enojo o ira, descubre qué es lo que provocó estos sentimientos.
  • Luego, cambia las quejas por agradecimientos. No se trata de agradecer todo, sino las cosas buenas que pasan en tu vida.
  • Según investigaciones la Universidad de California, las personas que tienen actitudes de gratitud tienen un mejor estado de ánimo.
  • Y no solo mejora su sentir emocional, sino también su capacidad física y mental, provocando un cambio visible en la forma en que actúan.
  • De esta manera, si crees que la situación lo amerita, entonces quéjate, pero no lo hagas siempre y por cosas insignificantes ¡por favor!

¿Cómo detener estos hábitos negativos?

(basado en la enseñanza de Learning Love Institute de Krish y Amana Trobe)

 

El primer paso para lidiar con esto es darnos cuenta que lo estamos haciendo y reconocer que esto es un verdadero sabotaje a nuestras vidas.

  • Cuando nos quejamos y culpamos, estamos siendo tomados por un condicionamiento de víctimas y una creencia que las dificultades nos suceden por algo externo.
  • Cuando estamos en esta energía, nos sentimos incapaces y sin ningún poder, nuestra parte emocional inmadura nos toma.
  • En este estado de inconsciencia nada sucede, nada cambia en nuestras vidas y así seguirá hasta que tomemos responsabilidad por lo que está sucediendo. Recuerda que la negatividad atrae negatividad.
  • Nuestra verdadera transformación es ver lo que estamos haciendo y apropiarnos de eso. Dejando el juicio a un lado, simplemente observar nuestras conductas.

 

El Segundo Paso es notar si estamos justificando nuestra negatividad, creyendo que nuestras quejas y formas de culpar a otros son verdaderas, que tienen razón de ser, etc. Es importante darnos cuenta que no hay una verdadera razón para quejarnos y culpar.

 

El tercer paso es entender porque lo hacemos.

  • Muchos de nosotros hemos sido condicionados a ser negativos porque absorbimos la negatividad de nuestros padres o quizá nuestra confianza fue muy golpeada cuando éramos niños y la forma en que fuimos tratados aplastó nuestro entusiasmo hacia las personas y hacia la vida.

El cuarto paso que nos ayuda a detener la queja y el culpar es conectarnos con la emoción que esté debajo de esa conducta, en ese momento en que nos cachamos en este modo negativo.

  • En corto, para detener las quejas y las culpas, nos hacemos conscientes de que lo estamos haciendo, dejamos de justificarlo, entendemos de donde vienen esos pensamientos y conductas negativas, hacemos a un lado el juicio y nos conectamos con lo que está debajo.
  • En un inicio requiere de mucha atención y presencia el poder darnos cuenta, pero poco a poco aprendemos a “cacharnos” cuando estamos cayendo en estos patrones y en vez de perdernos en estos, aprender a tomar responsabilidad y encontrar formas para cambiar eso que nos molesta.
  • Recuerda que la forma en que pensamos determina nuestras emociones, por lo que si sientes enojo o ira, descubre qué es lo que provocó estos sentimientos.
  • Luego, cambia las quejas por agradecimientos. No se trata de agradecer todo, sino las cosas buenas que pasan en tu vida.