Pide Reina Isabel II en Navidad, ayudar a los necesitados
La soberana pide en su mensaje 50 de Navidad al pueblo, que también piense en los seres vulnerables y discapacitados que viven al margen de la sociedad
Londres, Inglaterra, diciembre 25, 2007.- La reina Isabel II de Gran Bretaña aprovechó el martes su 50 mensaje de Navidad para pedir al pueblo que también piense en los seres vulnerables y discapacitados que viven al margen de la sociedad.
"Cada uno de nosotros puede ayudarlos ofreciéndoles parte de su tiempo, talento o algo de su posesión, y compartir la responsabilidad por el bienestar de aquellos que se sienten excluidos", dijo la monarca en un discurso previamente grabado.
La reina señaló que aprovechaba la oportunidad de su 50 transmisión por televisión de un mensaje navideño para reflexionar sobre los cambios registrados en la sociedad, mientras secuencias antiguas y nuevas de la reina pronunciando su mensaje navideño anual aparecían empalmadas en la pantalla chica.
Usando el mismo collar de perlas de tres vueltas que lució en su primera transmisión en 1957, la reina, de 81 años, que la semana pasada se convirtió en la monarca con más tiempo en el trono de Gran Bretaña, destacó la importancia de los valores familiares.
"En mi experiencia, los valores positivos de una familia feliz son uno de los factores de la existencia humana que no han cambiado", indicó.
De acuerdo a la reina Isabel, "La familia inmediata de abuelos, padres y niños, junto con su familia extendida, sigue siendo el núcleo de una próspera comunidad".
En la sociedad moderna, advirtió la monarca, no todos pueden gozar de los beneficios de "vivir en una comunidad civilizada y de respeto a las leyes".
"Para estas personas, el mundo moderno podría parecer intimidante y hostil. Es muy fácil hacerse la vista gorda, dejar que los profesionales se encarguen. Pero todas las enseñanzas religiosas del mundo enseñan que todos tenemos la responsabilidad de ayudar a los necesitados", dijo la reina.
El martes, la reina asistió a un servicio religioso con miembros de su familia en la iglesia Santa María Magdalena, cerca de su residencia de campo en Sandringham, Norfolk.



