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Pinochet dice en carta que estaba orgulloso de sus acciones

El general Augusto Pinochet dijo en una carta para ser difundida después de su muerte que los abusos de su régimen militar fueron "insoslayables" y afirmó que estaba orgulloso "de la enorme acción" realizada para impedir que el marxismo tomara el poder en Chile.

Santiago de Chile, diciembre 24, 2006.- El general Augusto Pinochet dijo en una carta para ser difundida después de su muerte que los abusos de su régimen militar fueron "insoslayables" y afirmó que estaba orgulloso "de la enorme acción" realizada para impedir que el marxismo tomara el poder en Chile.

Pinochet, que falleció hace dos semanas por un infarto cardiaco, entregó hace dos años la carta a directivos de la Fundación Augusto Pinochet para que la difundieran tras su muerte y la cual fue publicada el domingo por los diarios El Mercurio y La Tercera.

En ninguna de las cinco carillas hace alusión a su fortuna de 27 millones de dólares que mantuvo escondidos en el extranjero.

En la misiva justifica el derrocamiento del presidente Salvador Allende, en septiembre de 1973, para cambiar el destino de Chile que, según él se encaminaba a una guerra civil; a la imposición de una dictadura del proletariado, o a una "reacción conjunta de civiles y militares" para eliminar las anteriores posibilidades.

Agregó que "había que actuar con el máximo rigor" porque los partidarios de Allende hablaban de la vía armada como la única forma de tomarse el poder.

Dice que fueron precisos el control militar, la reclusión transitoria, el exilio y los "fusilamientos con juicio militar".

La represión del régimen militar de Pinochet (1973-1990) dejó 3 mil 197 muertos, de los cuales mil 200 engrosan la lista de detenidos desaparecidos, según una investigación oficial de una comisión independiente.

Pinochet afirma que las muertes y "las deshumanizaciones" son parte de los enfrentamientos a lo largo de la historia.

"Lo anterior no va en búsqueda de atenuantes a los excesos, sino a recordar su presencia insoslayable", señala.

"En muchas muertes habidas y en los desaparecimientos de cuerpos es muy posible que no se logre jamás un conocimiento acabado de cómo o del por qué ocurrieron", dice la carta.

Investigaciones judiciales a partir del 2002 establecieron que una de las formas de eliminar opositores usada por la policía represiva y en algunos casos también por la dirección de inteligencia del ejército, fue asesinarlos, enterrarlos en fosas clandestinas o lanzarlos al mar atados a rieles, para que no salieran a la superficie.

Pinochet afirma que "no se puede descargar con simpleza la responsabilidad de un sinnúmero de extralimitaciones, porque no hubo un plan institucional para ellos. Los conflictos graves son así y siempre serán así: fuente de abusos y exageraciones".

Señala que los parientes y amigos de los caídos "tendrán para siempre un recuerdo negro de lo ocurrido" y que él iba siempre a misa y comulgaba y que "nunca dejó de pensar en las heridas abiertas".

Pinochet, que comandó el ejército entre 1973 y 1998, nunca llamó a sus hombres para que dijeran en qué lugares estaban los detenidos desaparecidos, como tampoco habló de violaciones a los derechos humanos y los comandantes en jefe del ejército desmienten su afirmación de que no hubo una política institucional para las extralimitaciones .

El general que lo sucedió al mando del ejército, Ricardo Izurieta, trabajó en una "mesa de diálogo" con los otros jefes castrenses y con civiles. Los militares entregaron un listado de 200 nombres de opositores muertos, precisando que 151 fueron lanzados al mar, ríos y lagos y que los 49 restantes estaban enterrados en fosas clandestinas.

El sucesor de Izurieta, el general Juan Emilio Cheyre, admitió el 2004 que "el ejército tomó la dura pero irreversible decisión de asumir las responsabilidades que como institución le cabe en todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado".

Finalmente, Pinochet lamenta como vivió sus últimos días, cuando también enfrentaba cuatro procesos: uno por corrupción y tres por violaciones a los derechos humanos. "Me gustaría andar en las calles, saludando, consolando, ayudando".

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