Desalojarán a colonos ilegales en San Diego
Durante 20 años, muchos de los inmigrantes ilegales atraídos por trabajos en plantaciones de tomates han profesado su fe en una iglesia al aire libre, un altar de concreto en un cañón donde dormían bajo un techo improvisado y se bañaban en un riachuelo.
San Diego, EU, diciembre 24, 2006.- Durante 20 años, muchos de los inmigrantes ilegales atraídos por trabajos en plantaciones de tomates han profesado su fe en una iglesia al aire libre, un altar de concreto en un cañón donde dormían bajo un techo improvisado y se bañaban en un riachuelo.
Ahora, sin embargo, el cañón McGonigle está lleno de viviendas de gran valor monetario, y la policía y los dueños de terrenos desean que se vayan los que estropean el paisaje. Los colonos ilegales y su altar cubierto por árboles, instalado por la Iglesia católica en la década de 1980, están siendo expulsados en uno de los enfrentamientos más recientes en Estados Unidos con relación al debate sobre la inmigración ilegal y los campamentos de ocupantes ilegales sin hogar.
Muchos de los hogares y plazas comerciales que rodean a la capilla improvisada en el cañón de McGonigle apenas tienen algunos años de haber sido construidos.
Activistas que se oponen a la inmigración ilegal han intentado acelerar los desalojos. Recolectaron talonarios de recibos de salarios en los cañones y convocaron a un boicot de las compañías que aparecen en ellos: guarderías infantiles, granjas, una compañía de mantenimiento de jardines. En un cartel pegado en un poste en el que antes había un aro de basquetbol se lee: "Ninguna amnistía a inmigrantes ilegales".
Se calcula que los colonos ilegales en el cañón llegaron a sumar cientos, o incluso miles, durante la década de 1980.
En Carlsbad, California, una ciudad de 100 mil habitantes ubicada a unos 55 kilómetros al norte de San Diego, la policía clausuró en junio un campamento de inmigrantes con cerca de 20 chozas porque se iban a construir nuevas viviendas amplias, un campo de golf y un nuevo sistema de senderos, expresó el cabo de la policía Kevin Lehan. Estimó que el número de ocupantes ilegales en la ciudad ha descendido de 300 en 1996 a menos de 100.
Se requirió que los desarrolladores inmobiliarios preserven el cañón como un espacio abierto para obtener el permiso de construir, pero ahora las bardas instaladas por la policía impiden el acceso de vehículos. Uno de los desarrolladores, D.R. Horton Inc. de Fort Worth, Texas, ha llenado las chozas con avisos que le advierten a los colonos ilegales que las autoridades podrían llevarse sus pertenencias en cualquier momento.
El altar -cubierto con azulejos de color azul, dorado y rosa que forman una imagen de la Virgen de Guadalupe- se encuentra al lado del riachuelo frente a cuatro hileras de bancas de madera y seis mesas para día de campo. La iglesia planea destruirlo tan pronto como el terreno esté seco.
Algunos colonos ilegales ya se han mudado a cañones cercanos; otros duermen en los campos de tomates. Hay otros que decidieron cooperar con cerca de 100 dólares al mes para compartir un apartamento, pero en ocasiones eso significaría menos dinero para enviar a casa.
Otros inmigrantes viven en campamentos en condiciones deplorables en otros lugares de Estados Unidos, pero pocos habitan cerca de los suntuosos hogares desde donde se aprecia el cañón McGonible. Justo al norte del cañón se halla Rancho Santa Fe, California, donde el precio promedio de un hogar es de 2.8 millones de dólares.
Para el Condado de San Diego en su conjunto, el precio promedio de un hogar es de 575 mil dólares.



