Londres suspende celebraciones previstas por ganar sede de Juegos Olímpicos 2012
Londres decidió suspender los festejos previstos por su elección como sede de los Juegos Olímpicos de 2012 debido a los atentados que han enlutado a la capital británica.
Singapur, 7 de julio, 2005.- Londres decidió este jueves suspender los festejos previstos por su elección como sede de los Juegos Olímpicos de 2012 debido a los atentados que han enlutado a la capital británica, mientras que el mundo deportivo analizaba las razones del triunfo londinense en Singapur.
"Vamos a suspender todas las celebraciones que estaban previstas para festejar la obtención de los Juegos de 2012", declaró en Singapur el responsable de las relaciones internacionales de Londres 2012, Keith Mills.
El responsable británico afirmó que lo ocurrido en Londres "pone de manifiesto que ninguna ciudad en el mundo está al abrigo de terrorismo, actualmente. Incluso Londres, dotada de los sistemas de seguridad más sofisticados que existen no ha podido evitar este tipo de ataques".
En la mañana de este jueves se produjeron una serie de explosiones en algunas estaciones del metro londinense que, según confirmó la policía, causaron la muerte de dos personas y numerosos heridos graves en una cifra aún no precisada.
Dicha ola de terror, que llega un día después de la atribución de los JO-2012 a la capital británica, probablemente no tiene nada que ver con la elección realizada por el Comité Olímpico Internacional (COI).
El primer ministro británico, Tony Blair, se apresuró a declarar en una intervención desde la localidad escocesa de Geneagles donde se encontraba con motivo de la cumbre del G-8 (los siete países más industrializados del mundo y Rusia) que se trataba de atentados relacionados con dicha cumbre.
Tras conocerse lo sucedido en Londres, el presidente del COI, Jacques Rogge, envió un mensaje de "simpatía y apoyo" a Blair y al alcalde de Londres, Ken Livingstone, quien por su parte lanzó un mensaje desde Singapur a los terroristas autores de los atentados londinenses, advirtiéndoles de que "no ganarán".
Los atentados en la capital británica "no tienen nada que ver con los Juegos Olímpicos y confiamos plenamente en las autoridades londinenses para asegurar la seguridad de los Juegos", declaró, asimismo, Giselle Davies, portavoz del COI durante una breve intervención ante la prensa, también en Singapur, donde se lleva a cabo el 117º congreso de la organización olímpica.
Por su parte, el alcalde de París, Bertrand Delanoe, que volvió ya a Francia procedente de Singapur, se apresuró a olvidar las polémicas que la elección de Londres en detrimento de París --dada como gran favorita-- había levantado y expresó su solidaridad a los británicos.
"La competición es insignificante en comparación a los atentados. Todos nosotros somos, en este instante, londinenses", afirmó a su llegada a suelo francés.
Antes de que la noticia de los atentados en la capital británica diese la vuelta al mundo, la delegación londinense en Singapur había insistido en la necesidad de empezar a trabajar inmediatamente para estar listos para la cita de 2012.
"Estos días de gloria han terminado. A partir de ahora habrá mucho trabajo qué hacer en los próximos siete años y, en especial, en los seis próximos meses, para poner todo en su sitio. Verdaderamente no nos podemos permitir retraso alguno", subrayó en una rueda de prensa el responsable de la candidatura londinense, Sebstian Coen, y uno de los principales artífices del éxito de la misma.
Entre las muchas cosas que deben llevarse a cabo, una de las primeras es la votación por parte del Parlamento británico de la legislación correspondiente para que la lotería nacional ayude financieramente a la organización de los Juegos Olímpicos.
Livingstone, por su parte, hizo hincapié sobre el hecho de que no es que "no estemos listos. Pienso que la decisión verdaderamente difícil para saber quién pagará por la organización deberá ser tomada en los próximos dos años".
Así, mientras los londinenses se preguntaban sobre el futuro, apesadumbrados por los efectos del terrorismo, el mundo deportivo se interrogaba sobre las razones de la victoria británica, que la mayor parte de los observadores atribuyen a Coe y al buen trabajo "de pasillos" de Tony Blair.
Francia, que hasta el último momento había creído en la victoria de París, se mostró especialmente dura con los británicos y sus métodos de persuasión, basados en un trabajo de "lobbying" muy activo.



