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Brasil y Alemania, la tradición sale a la cancha

Las selecciones de Brasil y Alemania pondrán en la cancha todo el peso de su tradición y su total de ocho títulos mundiales cuando se enfrenten en una de las semifinales de la Copa de las Confederaciones.

Nuremberg, Alemania, junio 24, 2005.- Las selecciones de Brasil y Alemania, dos de las mayores potencias del fútbol mundial, pondrán el sábado en la cancha todo el peso de su tradición y su total de ocho títulos mundiales cuando se enfrenten en una de las semifinales de la Copa de las Confederaciones.

La selección alemana, que juega ante su propio público, está invicta en esta Copa de las Confederaciones, y en la primera fase del torneo acumuló dos victorias -sobre Australia y Túnez- y un empate ante la selección de Argentina, para terminar primera en el Grupo A.

En tanto, los pentacampeones del mundo, considerados los grandes favoritos del torneo, arrancaron con una convincente victoria sobre Grecia, pero luego sufrieron sorprendente tropiezo ante México, y cerró la primera fase con un equipo evidentemente exhausto que no pasó de un empate ante Japón.

Sin embargo, el peso de la tradición de los dos rivales del sábado en el estadio de Nuremberg brinda un peso especial al partido, por tratarse de dos grandes del fútbol mundial, que jugaron la final de la última Copa del Mundo disputada en Corea del Sur y Japón.

"Yo no pienso que Alemania jugará pensando en una revancha de la derrota que sufrió en la Copa del Mundo. Era la final, y el partido del sábado es apenas la semifinal de la Copa de las Confederaciones. Alemania tendrá que esperar para conseguir la revancha y vencernos en una final de Copa del Mundo", provocó el entrenador brasileño, Carlos Alberto Parreira.

El partido, sin embargo, representa el choque de dos estilos de jugar al fútbol, un partido que servirá de escenario para un enfrentamiento entre la habilidad de los brasileños, la magia casi natural de su juego, y la aplicación táctica, la potencia física y la fortaleza mental de los alemanes.

Para Parreira, la clave del partido es simple: el equipo que consiga imponer su estilo de juego estará más cerca de la victoria.

"No es un secreto que Brasil tiene una forma de jugar al fútbol. Y si pretendemos ganarle a Alemania no podremos hacerlo si queremos jugar como ellos, sino jugando 'a la brasileña', jugando de la forma que sabemos hacerlo", dijo Parreira.

Esto implica, dijo, en que "Brasil no puede ir a disputar un partido pensando en asfixiar al adversario o imponerse físicamente, porque no es nuestro estilo. Tenemos que jugar con mucho toque de pelota, pase corto y rápido, jugadas de talento individual y vocación ofensiva".

En tanto, Alemania buscará consolidar ante Brasil el proceso que inició desde que el ex goleador Jurgen Klinsmann asumió la conducción técnica del equipo, y dotó a la Nationalmannschaft de una potencia ofensiva que careció y le costó la prematura eliminación de la Eurocopa de 2004.

"Ahora, con Jurgen (Klinsmann) jugamos de una forma diferente con relación a cómo lo hacíamos con Rudi (Voller). El equipo ataca de forma más rápida y crea más oportunidades de gol, algo que obviamente me ayuda, así como a los otros atacantes", explicó el atacante Kevin Kuranyi.

Nacido en Brasil -de padre alemán y madre panameña-, Kuranyi constituye el principal argumento ofensivo del equipo alemán, abastecido de fútbol por el mediocampista Michael Ballack.

"Talvez algunos de los brasileños no estén en su mejor forma, luego de una temporada tan larga. Brasil ha tenido altos y bajos en el torneo hasta ahora, pero ellos estarán mucho más motivados ante nosotros que ante Japón", señaló un esperanzado Kuranyi.

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